Sigue sin definirse el polémico impuesto a la tierra en Uruguay —que gravaría a los campos mayores a 2.000 hectáreas—, que supuestamente iba a ver la luz hoy en el Consejo de Ministros, de acuerdo a las últimas declaraciones del presidente Mujica. “El tema no se consideró en la jornada del día de hoy”, afirmó Ortuño al responder la primer pregunta de los periodistas, luego que tanto él como el ministro de Educación Ricardo Ehrlich (el otro vocero designado) no hicieran referencia alguna al tema durante sus exposiciones, informó hoy lunes El País digital. Lo que sí confirmó el subsecretario fue que “a la brevedad” habrá una nueva instancia de diálogo donde, al menos, se trataría el ríspido gravamen que reveló serias diferencias en el seno del gobierno. El tema había sido tratado el lunes pasado pero al no haber acuerdo, en particular existen diferencias entre la propuesta de Astori y la de Mujica, se postergó para este Consejo.
Semovientes. El jueves en su audición radial el presidente José Mujica introdujo una nueva variante y propuso eliminar el impuesto a la venta de semovientes para que el sector ganadero, que utiliza grandes extensiones de tierra, no se vea tan afectado por el nuevo impuesto al agro. El mandatario dijo que de todos los argumentos que recibió en contra de su idea, éste es el único que tiene “esa importancia”. El presidente entendió esto y propuso, como paliativo, que se elimine el impuesto a la venta de ganado para frigoríficos, por remates o entre particulares. “Por la importancia que tiene la cría ganadera, hay que quitar el impuesto a los semovientes y cubrirlo de alguna otra manera para que las intendencias no tengan pérdida. Es una vieja reivindicación que debemos entender”, afirmó.
“Lo que no podemos acompañar es a otro sector, y no me refiero a la clase media rural. En un país en que hay unas 47.000 empresas rurales, hablamos de gravar a 1.200 como mucho. Son grandes poseedoras de tierra, que tienen el 35% del suelo nacional, y creemos que esta mayor tributación se debe pedir a los más poderosos, y se debe invertir en obras de infraestructura, en caminos vecinales”, puntualizó.
Cambio de reglas de juego. Al igual que en casos anteriores, hizo una referencia indirecta a las palabras del vicepresidente Danilo Astori de que este impuesto cambia las reglas de juego.
“No aceptamos el argumento de que es un cambio en las reglas de juego. La concentración de las tierras es un hecho tangible, ha ido creciendo y la concentración del ingreso de lo que produce la tierra también se fue concentrando”, afirmó y luego se preguntó si es un defecto pedir que no haya tanta concentración y que se mantenga la producción.
En otro momento de su audición, dio algunos datos sobre las empresas que enfrentarían este nuevo impuesto. “Digamos que tenemos la tentativa de pedir una contribución a unas 5 millones de hectáreas de tierra, 35% aproximadamente del territorio nacional, que se expresa en 1.150 empresas. Hace 10 años esa tierra globalmente medida y promediada unos US$ 4.000 millones. Hoy tiene un valor de US$ 16.000 millones”, afirmó.

