No se trata de un tema menor. Con 20 M/ha sembradas, la soja ocupa más de la mitad del área agrícola argentina y es una fuerte utilizadora de nutrientes como fósforo y azufre.
Se podría considerar que para una soja de 35 qq en pampa húmeda y con un nivel de fósforo en el suelo de 10 ppm, habría que aplicar unos 150 kg/ha de SPS para obtener una buena respuesta, aunque los niveles de reposición se ubicarían en torno de los 200 kilos.
‘En verdad, estamos hablando de que con u$s70 por hectárea reponemos el fósforo y el azufre y dejamos algo más en el suelo’, apuntaba Jorge Bassi, presidente de la Asociación Fertilizar, que apuesta a que este año se incremente la aplicación del nutriente en el cultivo.
Según pudo saber Infocampo, el valor de referencia del SPS a retirar del distribuidor ronda los 315 u$s/t. Una dosis de 200 kg/ha serían u$s63, que expresado en quintales de soja serían unos 2,5. ‘Realmente no es significativo frente a lo que representa el valor del alquiler’, expresaba esta fuente. Sucede que en la mayoría de los casos, la búsqueda de maximización en los ingresos lleva a terminar sacrificando la sustentabilidad del recurso suelo. Según Prenna, el consumo de SPS ronda las 350.000 toneladas por año, lo que daría una dosis promedio en soja de 17,5 kg, muy por debajo de lo sustentable, aun cuando haya regiones que disponen de altos contenidos del nutriente.
Además, las fuentes con las que dialogó Infocampo prevén un incremento en la demanda de nitrógeno para los cereales. En el caso del trigo, el lavado de los suelos en las zonas de Mar y Sierras de Buenos Aires debido a las intensas lluvias, estaría llevando a volver a aplicar el nutriente. Por otro lado, la suba del precio del grano (que en la posición enero del Matba supera los u$s175) mejora la relación insumo/producto y promueve la aplicación. En lo que respecta al maíz, se espera un incremento de consumo en primera instancia por aumento de la superficie a sembrar.
Así las cosas, la campaña podría culminar con un consumo de fertilizantes por encima de los tres millones de toneladas, que no llega a recuperar los 3,5 Mt consumidos hace dos campañas, pero mejora sustancialmente respecto de 2009/2010.
Nota publicada en la edición de hoy del Semanario Infocampo

