La Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap) indicó mediante un comunicado que los productores del sudoeste bonaerense están “indignados” porque “a consecuencia de medidas ilógicas” no se puede comercializar el trigo.
La entidad denunció que, desde fines de 2005, “el gobierno nacional sostiene una política de intervención del mercado de trigo, altamente negativa para todos los habitantes de esta zona marginal para la producción agropecuaria”.
Dicha política, continuó Carbap, “no ha generado beneficio alguno para la población en general ya que el trigo representa sólo un 12% en el costo final del pan y, aún restringiendo artificialmente el precio del cereal, el precio del pan no ha cesado de aumentar en estos años de intervencionismo irresponsable”.
Asimismo, sostuvo que “hay sectores que se están enriqueciendo a costa del trabajo del campo, sin beneficio alguno para el resto de la sociedad. La molinería, por ejemplo, goza del precio deprimido del cereal y, aún así, se ha convertido en un sector subsidio-dependiente”.
“Y ahora, ante el incumplimiento por el Estado en el pago de subsidios atrasados, amenaza con la posibilidad de no hacer frente a los pagos que debe a los productores que le vendieron su trigo, lo que está generando un colapso por el corte de la cadena de pagos regional”.
Carbap denunció que, en simultáneo, “las compañías exportadoras, la mayoría extranjeras, aprovechan la falta de competencia en el mercado para pagar al productor mucho menos que el precio internacional que reciben al exportar la producción, obteniendo exageradas ganancias que a nadie se trasladan”.
Mientras tanto, indicó la dirigencia agropecuaria bonaerense, “la Ley Provincial del Desarrollo del Sudoeste sigue sin aplicarse por no contar con el respaldo político del Ejecutivo provincial para su apropiada reglamentación. Esto también causa indignación”.
Como conclusión, Carbap señaló que “la liberación del mercado del trigo no sólo beneficiaría al sector productivo sino a toda la región, desarrollando sus comunidades y evitando que nuevos desocupados se trasladen a las grandes ciudades”.

