Más de 100 millones de brasileños concurrieron este domingo a las urnas en las elecciones nacionales que se desarrollaron en el gigante sudamericano para definir, entre otras cosas, quién será el presidente de esa nación durante los próximos cuatro años.
Sin embargo, esa definición aún no llegó: sucede que ninguno de los dos principales candidatos –el actual mandatario Luis Inacio ‘Lula’ Da Silva, y su más fuerte opositor, Flavio Bolsonario– obtuvo más del 50% de los sufragios, que es la condición en Brasil para triunfar en primera vuelta.
Con casi la totalidad de las mesas escrutadas, los datos oficiales informados indicaban cerca de las 21 que Bolsonaro alcanzaba 47,8% de las adhesiones, contra 44,2% de Lula.
Este escenario ratificó la polarización que se aguardaba: el resto de los postulantes no logró superar siquiera la barrera del 3%.
De esta manera, la elección final ocurrirá el próximo domingo 25 de octubre, cuando se lleve a cabo el ballotage que enfrentará puntualmente a Bolsonaro contra Da Silva.
