Especial para Infocampo
Faltan muy pocos días para que arranque la nueva campaña 2025/26 de la soja, y se hace necesario un repaso de cómo llegamos a este momento clave de la campaña de gruesa.
En primer lugar, la campaña arranca con una modesta registración de exportaciones, en gran medida adelantadas con las “retenciones cero” de septiembre.
Como ejemplo: en el caso del aceite de soja, hay anotadas 161.000 toneladas con fecha de inicio de embarque en abril, contra 485.000 en el ciclo 2024/25 y un promedio de 521.000 en los últimos seis años. Es decir, estamos a un tercio de lo que habitualmente se anota para embarcar.
Lo mismo sucede con la harina de soja: se llevan anotadas 861.000 toneladas, contra 2,26 millones en la 2024/25 y 2,48 millones de promedio en los últimos seis años. En este caso, lo anotado se ubica en torno al 35/38% de lo habitual.
¿COMIENZA A REPUNTAR EL FLUJO EXPORTADOR DE LA SOJA?
Dado que desde 2024 la industria y la exportación viene utilizando lo que se conoce como “DJ corta”; es decir, con una fecha de inicio de embarque igual a la de registración y un plazo de 30 días para el embarque, deberíamos ver un fuerte aumento de la registración de exportaciones en abril.
Respecto de la oferta del grano, las Bolsas manejan una cosecha de entre 48 y 48,5 millones de toneladas, o unos dos millones menos que en la campaña pasada. Pero dado que Paraguay viene con una producción muy prometedora, es posible que esta disminución se vea más que compensada por la importación temporaria de la oleaginosa del país vecino.
De hecho, ya en febrero se importaron 831.000 toneladas desde Paraguay, un volumen récord para este mes, que supera en 11% a 2025 y en 18% a 2024.
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En tanto, otro elemento a tener en cuenta es la escalada que vemos en el precio FOB de la harina de soja, que terminó la semana pasada en US$ 365 por tonelada para la posición de embarque más cercana y que resulta el valor más alto, al menos, del último año.
Esta suba le da respiro a la industria aceitera y le permite mantenerse en la zona positiva del margen teórico de molienda, a diferencia de la exportación cuyo margen se desplomó a la zona negativa, después de mantenerse en un registro neutro a levemente negativo desde febrero. No por nada prácticamente no hay anotaciones de nuevas exportaciones de poroto.
LA SOJA 2025/26: MENOS POROTO, MÁS INDUSTRIA
Hablando de esto, sin la ayuda de las bajas temporarias de retenciones, no parece razonable esperar que se vuelvan a exportar 12 millones de toneladas de poroto como en la campaña pasada.
Así, la exportación de materia prima volvería a ubicarse en torno a las históricas cinco o seis millones de toneladas. Esto liberaría unos cuatro millones para la industria oleaginosa, que el año pasado no las pudo retener.
Finalmente, no se observa que haya quedado mucha soja sin vender, con lo cual el carry on de la campaña 2025/26 será mucho más limitado que en la 2024/25.
En síntesis: en función de lo que habitualmente se exporta en abril y del volumen esperado de la cosecha, deberíamos ver una fuerte actividad por parte de la industria aceitera, motorizando el mercado.
La variable precio va a ser clave, pero si se sostiene un valor en dólares por encima de los 350, como sucedió la semana pasada, es posible que el productor acompañe la tendencia.

