La organización ambientalista chaqueña Red de Salud Popular “Dr. Ramón Carrillo” solicitó la intervención de la Cámara de Diputados del Chaco ante una serie de irregularidades que estaría cometiendo la firma Genética Mandiyú referidas a la violación de la legislación en materia ambiental en su planta de Avia Terai y también porque habría comercializado semillas de algodón transgénico sin autorización de las autoridades pertinentes.
La presentación de la organización que desde hace años trabaja con las comunidades chaqueñas afectadas por el uso intensivo de agroquímicos fue realizada durante la última semana ante la Legislatura Chaqueña luego de recibir una serie de respuestas que consideraron insuficientes por parte de las autoridades del Ministerio de Planificación y Ambiente del Chaco. Entre algunas de las irregularidades de Genética Mandiyú -asociada a la multinacional Monsanto- se destacan que pese a funcionar en el Chaco desde el año 1997 aún no presentó un estudio de impacto ambiental sobre los impactos que puede provocar a la comunidad de Avia Terai la planta que utiliza ácido sulfúrico para el proceso denominado “deslintado” en la fabricación de semillas de algodón transgénico.
Otra de las respuestas de la cartera ambiental que preocuparon a los integrantes de la Red Carrillo tiene que ver con que en septiembre de 2012 la firma recién impulsó su inscripción en el registro de generadores, operadores y transportistas de residuos peligrosos, tal como lo exigen las leyes provinciales. Asimismo, el Ministerio informó que las tomas de muestras de suelo, aire y agua en la planta deberían estar incluidos en el Plan de Gestión Ambiental, así como la distancia a la planta urbana, las materias primas utilizadas y las condiciones de seguridad laboral, otros de los pedidos realizados por la organización ambientalista.
La respuesta del Ministerio de Planificación y Ambiente fue que “los objetivos ambientales deberán ser logrados de manera gradual, según lo establecido por el Principio de Progresividad”. Al respecto, la Red Carrillo consideró que la cartera ambiental da “prioridad de esta manera a la continuidad en el funcionamiento a grandes empresas que durante años han operado al margen de las leyes; desconociéndose los impactos que producen sus actividades en el ambiente, la biodiversidad y la salud humana, depositando la confianza en lo que informen las mismas en vez de relevar muestras e información para su constatación; en vez de dar prioridad a los principios de prevención, precaución y al de No Regresividad en materia ambiental”.
Por otro lado, la organización ambientalista también puso en conocimiento de los legisladores, como antes lo había hecho ante las autoridades del Ministerio de Planificación y Ambiente, un documento que da cuenta de que la firma Genética Mandiyú habría comercializado semillas de algodón BR -transgénico- sin la autorización de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.
Según publicó Chaco Día por Día, la información forma parte de un documento titulado “Agricultura transgénica y regulaciones: el caso del algodón en la provincia del Chaco”, que lleva las firmas de María Eugenia Fazio, Laura Goldberg y Andrés López. Forma parte de un proyecto de investigación impulsado por la Universidad de Sussex (Reino Unido) en coordinación con la Fundación CENIT (Buenos Aires) , la Universidad de Economía y Ley de Zhonghan (China) y el Instituto de Desarrollo Social y Política Pública de la Universidad Normal de Beijing (China).

