Esta suma supera los 442.240 millones de euros que el BCE acordó en su primera operación de financiación a un año en junio de 2009, que ya fue un récord.
Los analistas esperaban para esta ocasión préstamos de entre 100.000 y 500.000 millones de euros.
El BCE, inquieto por el mal funcionamiento del mercado interbancario, susceptible de traducirse en una restricción del crédito a empresas y hogares y por tanto en un handicap para el crecimiento económico, los animó a suscribir los préstamos ofrecidos.
Para ello, el BCE amplió la gama de garantías aceptadas a cambio de los préstamos, para permitir que incluso los bancos más debilitados pudieran acogerse a la operación de refinanciación.

