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“El manejo de los territorios es fundamental para la detección de plagas”

Lo afirmó el director de Vigilancia y Monitoreo del Senasa, Pablo Cortese, durante su disertación en la 9º Reunión Hemisférica Occidental del Grupo de Trabajo Moscas de la Fruta.

20.10.2016
Infocampo
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En el marco de la 9º Reunión Hemisférica Occidental del Grupo de Trabajo Moscas de la Fruta en el Auditorio Buenos Aires, del barrio de la Recoleta, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el director de Vigilancia y Monitoreo del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), Pablo Cortese, expuso sobre Inteligencia territorial para la vigilancia fitosanitaria en la Argentina.

En la Sesión 5 de exposiciones: Herramientas tecnológicas como apoyo para la toma de decisiones en la vigilancia y control. Manejo de Datos, Cortese explicó que “la vigilancia fitosanitaria se utiliza para detectar tempranamente una plaga”. Y agregó: “Tener un manejo de los territorios es fundamental para la detección oportuna de plagas y el mantenimiento del patrimonio fitosanitario”.

La vigilancia fitosanitaria es una de las disciplinas básicas en la Convención Internacional Fitosanitaria. Existen muchos lugares de riesgo en el país, como las fronteras y las áreas de cultivo, que están expuestas permanentemente a presiones de ingreso de plagas mediante las mercaderías o a través de alimentos por los turistas.

“En la convención internacional la vigilancia (fitosanitaria) es una obligación nacional, es responsabilidad de cada uno de los países. Se aplica para saber qué plagas tenemos, dónde están, y detectar precozmente las plagas que no tenemos y así poder actuar rápidamente para contenerlas. Esto se aplica directamente en el mantenimiento de áreas libres de moscas de la fruta y para evitar el ingreso de moscas exóticas al país”, aseguró el funcionario.

En tal sentido Cortese explicó que “existen dos puntos importantes en este contexto, que son la priorización y la planificación. La inteligencia territorial es lo que nos permite priorizar en qué áreas poner nuestros esfuerzos de vigilancia para una detección oportuna. Lo logramos realizando esquemas y prediciendo lo que podría llegar a pasar, basándonos en modelos matemáticos y estadísticos que permiten generar con bastante aproximación escenarios problemáticos futuros”.

La vigilancia específica se puede hacer de dos maneras: mediante la detección oportuna y la otra, mediante la delimitación de los focos y el monitoreo, que es el seguimiento de las poblaciones de los focos detectados para saber cuál es la dinámica poblacional y poder actuar en forma adecuada.

Desde el 2008 a la fecha el modelo de distribución espacial está jugando un rol cada vez más importante a nivel del comercio global, porque permite observar los cambios climáticos de las áreas de cultivo, las prioridades de las regiones, y las cuestiones sociales, que son los aspectos que influyen en el establecimiento o en la introducción de una plaga.

“Nos apoyamos en los sistemas de información geográfica para que todas estas variables se integren en un solo mapa, que va a constituir un modelo de predicción para determinar cuáles son los riesgos que podemos tener y calificarlos de mayor a menor según las prioridades”, finalizó Pablo Cortese.

El Senasa cuenta con esta herramienta que está disponible en internet a través de https://geonode.senasa.gov.ar/, que se desarrolló para que los gestores de fitosanidad puedan trabajar incluso con escenarios posibles no solamente del año actual sino en adelante, para las siguientes décadas, hasta 2040, 2060 y 2080, basándose en datos estadísticos y climatológicos.

En el encuentro –que se extenderá hasta el 21 de octubre–, unos 300 científicos, académicos, especialistas en el manejo de moscas de la fruta y representantes de organismos nacionales de protección fitosanitaria (ONPF) e industrias de distintos países del continente comparten los últimos descubrimientos, identifican necesidades y promueven nuevas tecnologías para combatir la plaga.

Las moscas de la fruta son un problema importante para la fruticultura en todo el mundo, ya que ocasiona pérdidas en cantidad y calidad y provoca que los mercados internacionales impongan restricciones cuarentenarias al ingreso de productos como peras y manzanas.

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