Caídas las posibilidades de trabar acuerdos electorales con Sergio Massa y con Francisco De Narváez en la provincia de Buenos Aires, el macrismo analiza por estas horas bajarse de la contienda en Provincia y no presentar candidatos propios, según publicó Minuto Uno.
El objetivo es uno solo: evitar una derrota resonante en el principal distrito electoral del país. Fuentes del PRO aseguraron a minutouno.com que “todavía no hay nada definido” aunque admitieron que la posibilidad “de no presentar una lista PRO (en Provincia) está entre las que se analizan” contrarreloj de cara al fin del plazo para la inscripción ante la justicia electoral de precandidatos de cara a las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) que vence el próximo sábado a última hora.
No es la primera vez que el jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires y líder del PRO, Mauricio Macri, rehúye una derrota electoral. En 2011 y lanzado de lleno a la carrera presidencial, Macri decidió “bajar” a la ciudad una vez más y buscar la reelección ante los resultados adversos que le arrojaban todos los sondeos de opinión. Macri incluso había presentado a Gabriela Michetti y a Horacio Rodríguez Larreta como sus candidatos a sucederlo en territorio porteño en una puesta en escena que despertó numerosas críticas.
El macrismo esperó todo lo que pudo por Massa. Aquella era su apuesta de máxima, poder sumar al intendente de Tigre y sus altos índices de imagen positiva, a su armado en Provincia. El cierre de inscripciones de alianzas y adhesiones encontró al PRO afuera del Frente Renovador que inscribió el jefe comunal que aun hoy sigue sin dar pistas de cómo jugará finalmente en los comicios. Decidido a no ceder ante De Narváez, el macrismo desdeñó confluir en una misma propuesta electoral con el peronismo disidente y se resignó a competir en soledad.
Ahora el PRO enfrenta un duro dilema. Insistir, aun cuando se sabe que no miden, con las candidaturas del intendente de San Isidro Gustavo Posse y del economista Carlos Melconián y arriesgarse a enfrentar una resonante derrota que ubique al PRO por detrás del Frente para la Victoria, el denarvaismo, el Frente Renovador si finalmente presenta candidatos y el Frente Progresista, Cívico y Social. O bien rehuir la contienda y dejar en evidencia que a pesar de sus esfuerzos y aspiraciones, el PRO sigue siendo un partido de alcance distrital que sólo logró hacer pie fuera de la ciudad de Buenos Aires -aún cuando en estas elecciones deberá revalidar esa posición- en la provincia de Santa Fe.
De transitar finalmente este camino, los aliados del macrismo en Provincia como los intendentes Posse, Jesús Cariglino y Jorge Macri deberán negociar contrarreloj para sumarse a los armados de De Narváez y Massa.
La decisión de no competir en Provincia lejos está de ser inocua. La provincia de Buenos Aires es el principal distrito electoral del país. Ningún proyecto presidencialista parece viable sin una fuerte penetración en un territorio que posee por sí mismo a más del tercio del electorado nacional.

