El ministro de Agricultura, Carlos Casamiquela, representó a la Argentina en el encuentro de Ministros de Agricultura de las Américas 2015 y en la 18° Reunión Ordinaria de la Junta Interamericana de Agricultura (JIA), que se realizó en México, organizado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).
Casamiquela señaló que “una mirada integral, regional y sustentable de la producción será consecuencia de lo que los propios Estados nacionales realicen en sus territorios. Argentina trabaja con esa impronta, con una producción récord de 122 millones de toneladas de granos pero incentivando mediante políticas públicas a un desarrollo cada vez más amigable con el medio ambiente. Hoy brindamos alimentos para 400 millones de personas y queremos llegar a 600 millones en un plazo de 15 años”.
Bajo el lema “Cultivar mejor, producir más, alimentar a todos”, los ministros de los 34 países miembros del IICA y representantes de otras naciones invitadas especialmente a este encuentro, se analizaron diversas propuestas para fortalecer la agricultura regional, en un contexto de grandes desafíos para el sector, como el de alimentar a una población mundial creciente.
El Ministro argentino, quien estuvo acompañado de la subsecretaria de Coordinación Política, Carla Seain, y la directora nacional de Relaciones Agroalimentarias Internacionales, Verónica Caride, valoró la labor que viene llevando adelante el IICA en pos del desarrollo agropecuario de la región y remarcó que “hay una alta coincidencia en la mirada del diseño de políticas públicas del Gobierno sobre el sector agropecuario y el aporte que el IICA puede brindar”, en relación a los ejes centrales establecidos por el gobierno nacional en materia de conservación de suelos, cuidado del medio ambiente y aumento de la producción de manera sustentable.
Casamiquela destacó la importancia de la Declaración que los Ministros de las Américas acaban de adoptar, resaltando la importancia de la coordinación de acciones en el plano regional y multilateral para contribuir a la erradicación del hambre y la desnutrición. Y remarcó que “los países emergentes deben producir más alimentos, pero debemos hacerlo bajo condiciones económicas, sociales y ambientales sostenibles, para lo cual es imprescindible trabajar en pos de seguir incrementando la productividad”.

