Desde el Instituto, especialistas trabajan para asegurar la calidad y retardar el proceso de maduración una vez que se extrajo de la planta.
Mariana Nanni -investigadora del Instituto Tecnología de Alimentos (ITA) del INTA Castelar- destacó que los consumidores cambiaron los hábitos alimenticios e incorporaron “una mayor proporción de frutas y hortalizas a la dieta diaria, sólo por las propiedades funcionales que poseen”.
Refrescantes, en zumos o en piezas separadas, las frutas son fáciles de preparar, consumir y adquirir.
Las características nutricionales de las frutas, como buenas fuentes de fibras, fosfato, potasio, vitamina A y C, las posicionan al frente de los alimentos.
La técnica Alejandra Ricca dijo que “son las que aportan la mayor cantidad de nutrientes y sustancias capaces de producir efectos metabólicos o fisiológicos útiles para la buena salud física, mental y reducir del riesgo de adquirir enfermedades crónicas y degenerativas”.
En los últimos años, el concepto de calidad evolucionó y “el consumidor espera que la fruta que va a ingerir no ponga en riesgo su salud y posea determinadas cualidades nutricionales y sensoriales, olor, color, sabor y textura”, aseguró María Isabel Quiroga, investigadora en postcosecha de frutas y hortalizas del INTA Mendoza.

