Los planes para expandir un programa de subsidios de alimentos de miles de millones de dólares en India le daría un impulso al partido dominante en el Congreso, de cara a unas cruciales elecciones locales en el 2012.
No obstante, el plan podría empeorar las ajustadas finanzas federales, en momentos en que una desaceleración de la economía complica los ingresos del Gobierno.
El proyecto de ley de Seguridad Alimentaria, que fue presentado en el Parlamento ayer jueves y espera obtener una fácil aprobación, garantizaría la entrega de granos a un reducido precio para un 63,5 por ciento de la población india, de 1200 millones de habitantes, sumando hasta 7.500 millones de dólares a la carga de subvenciones de Nueva Delhi.
El proyecto de ley, una copia de la cual fue obtenida por la agencia Reuters, sostiene que el plan le costaría al Gobierno más de 810.000 millones de rupias (15.370 millones de dólares) en el año fiscal que comienza en abril, un aumento de casi un 34 por ciento sobre el nivel de subsidios alimentarios que fue presupuestado en actual año fiscal.
El ministro de Alimentos de India, KV Thomas, refirió que el plan podría costarle al Gobierno hasta un billón de rupias, mientras que analistas han estimado un valor de entre 850.000 millones y 900.000 millones de rupias en el año fiscal 2012/13.
La cifra incluye el costo de los granos adicionales que la Corporación de Alimentos de India, la empresa estatal que adquiere granos en representación del Gobierno, necesitaría comprar a los agricultores. Su costo también podría ser ilimitado en un año de sequía, donde India se verían obligada a recurrir a importaciones potencialmente costosas, y podría generar la consecuencia involuntaria de elevar la inflación.
Los almacenes de granos de India actualmente cuentan con elevadas existencias. Las últimas cifras muestran reservas de arroz de 27,1 millones de toneladas e inventarios de trigo de 27,6 millones de toneladas, ambas cifras muy por encima de las metas y capaces de cubrir al menos un tercio de la demanda anual.
Sin embargo, con el 60 por ciento de tierras de cultivo de India dependiendo de las lluvias monsónicas, los años de sequía pueden reducir la producción y forzar al país, uno de los mayores consumidores mundiales de arroz y trigo, a importar.

