El objetivo primordial de la agroindustria argentina continúa siendo producir más, mejor, y ganar nuevos mercados. En esta línea hay una tendencia que no se debe dejar de lado: la internacionalización de las pymes agroindustriales locales. Esto es ni más ni menos que hacer pie en otras latitudes y llevar sus plataformas de producción o la prestación de servicios estandarizados en estas pampas.
La agroindustria local es nueva en este fenómeno; muy lejos está, por ejemplo, Brasil, que lidera el negocio cárnico y ha logrado incluso comprar plantas de producción en nuestro país. También se pueden mencionar otras economías emergentes, como la china o india, que de la mano de sus empresarios han desembarcado en otros países y levantado o comprado plantas de producción, o, en caso contrario, lograron fusionarse con otros monstruos en el negocio.
Félix Peña, director del Instituto de Comercio Internacional de
Ahora bien,
En primer lugar se puede mencionar el caso del semillero Asociados Don Mario. La firma comercializa en Brasil variedades de soja desarrolladas con genética argentina y brasileña a partir de la creación de su firma controlada Brasmax.
Todo comenzó en 2003 cuando el semillero inició sus primeros ensayos en el país vecino; dos años después concretó un programa de mejoramiento propio que luego derivó en la multiplicación de semillas, y más tarde, en 2007, llevó adelante la venta de productos con genética propia en este mercado. Actualmente continúa operando fuertemente en este país, y sigue apuntando a lanzar más variedades y ganar terreno.
En Uruguay la firma también hizo el mismo camino, comenzando con ensayos pre comerciales junto con el desarrollo de materiales adaptados para el clima y suelo de este país. Finalmente concretó su afán de insertarse en este mercado en asociación con la firma uruguaya Erro, con la que llevó adelante trabajos de investigación y desarrollo.
Según datos de la compañía, hoy Don Mario cuenta con el 40% del mercado se semillas de soja fiscalizadas en Uruguay, y ofrece una variedad exclusiva para este país:
“Lo fundamental es que los empresarios tengan una visión a mediano y largo plazo para no caer en la reiteración de una imagen que le ha hecho tan mal a
Es muy importante poner los reflectores sobre los casos exitosos para que sean tomados como ejemplo por el resto”, afirma Peña.
Al mismo tiempo, el especialista advierte que, en la actual coyuntura, aquellas empresas con insuficiencia de intereses ofensivos, con bajo conocimiento del entorno institucional, y no insertas en redes de producción y distribución, que sólo aspiran a exportaciones esporádicas pueden estar condenadas al fracaso o a ser compradas por otros competidores.
Aprovechando las ventajas competitivas, pero con el afán de convertirla en una negocio más sólido, se movió Molino Matilde, que no sólo se quedó con envíos de harina a Brasil sino que también en 2008 comenzó con un proyecto para quedarse con una planta de producción en el país vecino junto con un socio carioca.
La inversión total estimada está en el orden los u$s4 millones, y el objetivo es incrementar su participación en este mercado, en donde ya exporta alrededor de 1.500 toneladas por mes y cuenta con dos depósitos en la localidad de Foz do Iguaaú.
El convenio con su socio brasileño es para ampliar la capacidad de molienda del molino que ya está en funcionamiento. Molino Matilde es una pyme familiar que exporta alrededor del 40% de su producción y no quiere quedarse afuera del creciente mercado brasileño.
“Allá están consumiendo cada vez más harinas, es un mercado creciente y con muy buenas perspectivas, por lo que vimos que el negocio era hacer pie directamente desde allá y además aprovechar las ventajas impositivas y fiscales que dan en este país”, detalló René Mangiaterra, presidente de la firma, a Infocampo.
De igual manera se maneja el Molino Cañuelas, que es parte del Grupo Navilli. Compañía Argentina de Granos (CAG) es una de las principales exportadoras argentinas de harina de trigo a Brasil y también lidera en el mercado boliviano. En esta línea concretó en 1996 la compra de un molino en el estado de Río Grande do Sul.
La firma opera con una amplia red de agentes comerciales en este país y mantiene un vínculo permanente.
Siguiendo en la misma línea de la internacionalización, para ampliar sus fronteras la compañía también optó por asociarse con la firma de origen japonés Marubeni para proveer granos y oleaginosas de manera sustentable y competitiva a Japón y aumentar la presencia en otros países de Europa.
Esta iniciativa también puede leerse dentro del fenómeno de la internacionalización de las empresas en donde las firmas buscan vinculase entre sí para lograr competir. Así es que el trabajo en cadena genera una mayor conexión para adaptarse y hacerle frente a la creciente demanda de alimentos.
Con la premisa de jugar de locales se mueven estas firmas, ya que consiguen, al tener presencia concreta en otros países, acceder más rápidamente y de manera más eficiente a la demanda. Operando desde adentro se pueden elaborar planes de acción con el afán de conseguir captar a los clientes.
Los empresarios de maquinaria agrícola entendieron las ventajas y se dejaron llevar por esta tendencia. Tal es el caso de la empresa fabricante de sembradoras oriunda de Córdoba, Agrometal.
En 2008 la compañía compró el 60% de la firma brasileña Frankhauser, que se dedica a la producción de maquinaria e implementos agrícolas. Para concretar esta iniciativa la firma desembolsó u$s4,5 millones, y según explicó la presidenta de Agrometal, Roxana Negrini, “el objetivo es tener nuevas oportunidades en un mercado más atractivo y más grande que el nuestro”.
De esta manera, Negrini sintetiza una tendencia que viene de la mano de la globalización mundial. Por su parte, Pla es pionera en este segmento, desde que en 2004 comenzó a producir equipos de fumigación autopropulsada en la planta de producción que la firma posee en Porto Alegre, Brasil. Pla antes había desembolsado que u$s1,5 millón para quedarse con esta fábrica. Desde mucho antes la firma ya buscaba ingresar en este negocio y concretó exportaciones mediante un joint venture con una firma local.
Una vez que conocieron el negocio y lograron penetrar en el mercado se decidieron a hacerlo de lleno y no dejar de aprovechar lo mismo que años atrás buscó Agrometal: “Captar la creciente demanda brasileña, que a las luces es mucho mayor que el mercado argentino”.
Así es que Pla hoy produce cuatro modelos de pulverizadoras, un modelo de arrastre y un modelo de tres puntos. La compañía trabaja con 16 concesionarios que venden los productos de Pla y que están presentes en 12 estados de Brasil.
En este contexto, luego de mostrar algunos de los casos agroindustriales locales que lograron internacionalizarse, Félix Peña explica cuál es la tendencia que deben seguir los empresarios argentinos que quieran seguir este camino: “Deben desarrollar una capacidad de inteligencia para conocer a fondo lo que está pasando en todos los mercados en los que están operando o aspiran a hacerlo. Esto requiere desarrollar una actitud de cazador del blanco móvil, lo que significa que los mercados internacionales están y continuarán siendo terriblemente dinámicos”.
El especialista también hace mención de otro factor fundamental: “Hay que tener una visión optimista de lo que podemos hacer en el exterior, ya sea enviando alimento, maquinaria u otro producto, ya que hoy son realmente muy fuertes las posibilidades en el sector agroindustrial para no tener una visión optimista, y muchos ya lo están entendiendo”.
(Artículo publicado en la edición de hoy de Infocampo Semanario)

