En el año 2000, Martín Correa Luna diseñó y llevó a cabo el primer curso de CBI (Cría Bovina Intensiva), en la localidad de Venado Tuerto. “Venía armando en forma moderada algunos trabajos con simuladores y el estudio de análisis de cómo pueden ser comparadas todas las variables, tanto productivas cómo físicas, y económicas, de un sistema, mediante esta propuesta”, señala Correa Luna.
Además, el técnico del Inta resaltó que “en esencia, el grupo de productores responde al mismo tipo de modelo productivo, y está en pleno sur de Santa Fe, alrededor de Venado Tuerto, 100 km a la redonda, aproximadamente. Esta es la primer respuesta, significativa, que aún se mantiene”.
Por otra parte, Correa Luna expresó que “siempre es un grupo que está entre 10 y 15 productores, algunos han salido, otros se han incorporado, pero siempre más de 10, y todos responden a la escala de productores medianos. Con el correr de los años, luego del 2000 hubo un auge importante hasta que vino el paro agropecuario en el 2008, porque se borró mucha gente, debido a que se confundió y se desarmó un poco. Ya se habian armado grupos en Santa Fe, dos en Buenos Aires, uno en Córdoba, y esos duraron un tiempo y después, algunos han dejado”.
Actualmente, y más pasado el 2010 en adelante, se han ido y he buscado configurar los grupos en base al formato de Cambio Rural de Inta, porque todos tienen que tener un coordinador, un asesor que lleve adelante y acompañe a los productores.
Un caso ejemplo en esa zona. En la localidad de Chañar Ladeado, Marcos Blua, llevó a su campo este proceso productivo y con muy buenos resultados.
Los suelos de la zona, son de Clase I, de excelente aptitud agrícola, bien drenados, profundos y fértiles. Las precipitaciones siempre suelen acompañar en la zona con un promedio de 900 mm anuales. En un campo de 584 hectáreas combina y conviven la agricultura con la ganadería. El 60% de la superficie (362 hectáreas) se destinan a soja de primera, 25% (145 hectáreas de maíz) y el resto a las pasturas. Con un rodeo de aproximadamente 240 vacas, durante 7 meses alcanza una carga de 6,10 EV/ha, aprovechando al máximo la alimentación y las pasturas.
“Hay que comerse todo el pasto durante la primavera y el verano, que es donde la vaca tiene los máximos requerimientos, ya que luego baja, considerablemente las pretensiones”, indicó Marcos Blua.
El productor comentó que “la alfalfa es esencial en el planteo ya que entre octubre y marzo es donde las vacas están de manera intensiva y luego pasan por rastrojos tanto de soja como maíz, y capiquí, durante el invierno”. El pastoreo rotativo, es otra herramienta importante para llevar a cabo una exitosa cría intensiva.
En este caso, Blua tiene lotes de 40 hectáreas, divididos en seis parcelas con una rotación semanal y una carga de 40 vacas con cría por hectárea.
“La composición de las pasturas son 12 kg de alfalfa, 5 kg de cebadilla y 3 kg de festuca”, remarcó Blua. Por caso, el productor comentó que “El excedente de las pasturas nuevas, en verano, se henifica, logrando así, alrededor de 50 rollos/año”.
Implementación de creep feeding. Este sistema permite disminuir el consumo de leche materna y con esto lograr una recuperación de la madre o adelantar el destete. Sobre la implementación en su campo, el productor señaló que “lo comenzamos en el tercer mes de lactancia, y mediante unos comederos automáticos con escamoteador”. Y continuó: “Además, se les da un balanceado (12%)núcleo y un 88% maíz entero.
Entre los principales beneficios del creep feeding son un buen estado de vacas porque el ternero come balanceado, por otro lado los terneros con rumen se van adaptando a dieta de feedlot y equilibra la caída de producción láctea luego del segundo mes.
El destete lo realiza a los 6,5 meses de vida y luego se los envía a un corral de destete con balanceado, más rollo de alfalfa durante 15 días.
Mientras que la terminación de los animales y posterior comercialización se realiza en feedlot con un peso de 320 kg netos, obteniendo una ganancia de peso diaria de 1,2 a 1,4 kg/día.
A la hora de comentar sobre algunas ventajas de la aplicación de este sistema tanto en términos económicos como ambientales y productivos, el productor señaló que”este es un sistema que requiere presencia en el campo todos los días, y contar con personal capacitado para llevar adelante varias tareas y capacitación del mismo”.
“En términos económicos, este planteo permite la diversificación de actividades, el aprovechamiento de residuos de la planta de silos, combinado con un menor uso herbicidas. Además, permite las ventas de diferentes categorías, según lo que requiere el mercado y generar valor agregado mediante la conversión de maíz en carne; esto significa además, que la vaca no se deprecia, se vende fácilmente”.
En términos ambientales, Blua subrayó que “hay más campos verdes en movimiento y con vida, lo que genera una mayor actividad biológica”.
Y continuó: “Además, realizamos menores cantidades de barbechos químicos, y una conservación del suelo (estructura y fertilidad) manejando racionalmente las pasturas y con los rodeos cerrados, tenemos una mayor sanidad, y sabemos la calidad que vendemos en nuestro campo”.
Por caso, Blua señaló que es un “sistema agrícola-ganadero. El CBI es viable y rentable, comparable a excelentes cultivos de maíz y soja. El esfuerzo puesto en el trabajo determinará los resultados logrados. Es importante el chequeo constante con un simulador ganadero, esto permite decidir sobre las variables al medir la importancia de cada una y su valor económico”.
Por caso, el productor también dejó en claro, que la zona donde se produce es fundamental para que la producción sea sustentable.
“La cría intensiva necesita excelentes suelos para lograr un excelente negocio. Cuando mejor es el suelo, mejor es la pastura (en cantidad y calidad), mayor carga/ha, mayor cantidad de terneros, mejor resultado económico dentro del campo”.
Y continuó: “Si llevamos a nuestras vacas a zonas marginales donde no desarrollan cultivos agrícolas, no podemos pretender que se logren buenas pasturas. Se debe recordar que cada ternero que se pierde, equivale perder en agricultura una hectárea de soja o maíz”.
Por último, el productor resaltó que “la principal cuestión es producir mucho pasto y comerlo todo, eso es ponerle la mayor carga que acepte cada campo.
Eso sin alterar los parámetros reproductivos, sin bajar preñez, ni destete, y al contrario, tratando de maximizarlo, siempre, ya que allí es la manera de poder tener un planteo productivo eficiente y efectivo para la producción ganadera en plena zona agrícola santafesina”, finalizó.

