De acuerdo con los datos de la Dirección de Estadísticas porteña, la suba acumulada promedio para los alimentos alcanzó ese mes el 21,3%. Algunos datos privados sitúan este porcentaje -incluido ya a agosto- unos puntos más arriba. Proyectado a los últimos doce meses, comprar la comida se encareció un 41,2% en promedio.
“Desde febrero los precios de los alimentos y las bebidas mostraron una clara tendencia hacia la desaceleración”, escribió el secretario de Comercio, Augusto Costa, en un comunicado enviado a los medios el domingo pasado. Sin embargo, según los datos desagregados a los que accedió LA NACION, de 79 productos alimenticios relevados por la Dirección porteña, el 70% reflejó aumentos de más de 20% sólo en los primeros siete meses de 2014. Cuatro productos subieron un dígito y sólo tres bajaron sus precios.
Según publicó La Nación, los tres alimentos que encabezaron las subas entre enero y julio fueron el kilo de zapallitos (112,8%), la bolsa de 500 gramos de lentejas (94,5%) y la lata de 485 gramos de duraznos en conserva (82,9%). Sin embargo, otros productos para la mesa sufrieron también fuertes incrementos: aceite de girasol (60,4%), pan rallado (46,1%), arroz blanco simple (40%) y nalga (35,1%). Sólo el zapallo (16,4%), el limón (23%) y la mandarina (24,9) reflejaron bajas.
A diferencia de lo que ocurre con el organismo porteño, desde 2008 el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) no transparenta los precios promedio por producto que utiliza para calcular la inflación, por lo que es imposible validar sus relevamientos para economistas y académicos.
En otro nivel de apertura, el rubro de pescados y mariscos tuvo la mayor alza (35,3%). Le siguen café, té, yerba y cacao (34,8%), verduras tubérculos y legumbres (32,5%), carnes y derivados (22,5%), bebidas no alcohólicas (22,5%), azúcar, dulces, chocolates y golosinas (21,4%), leche, productos lácteos, y huevos (19,3%), pan y cereales (18,5%), aguas minerales, bebidas gaseosas y jugos (18,4%), aceites y grasas (16,4%) y frutas (11,1%).
En julio, el costo de la canasta alimentaria (que marca la línea de indigencia) en la ciudad de Buenos Aires fue de $ 4035,07 si se toma a una familia tipo que alquila. La canasta total, que agrega otros servicios y el alquiler, llegó a $ 11.148,64. Esto significa que sólo para comer se precisan unos $ 134 por día, y para mantener cierta calidad de vida que supere la pobreza, $ 371,62.
“La inflación acumulada hasta agosto nos da ya 24,6%”, estimó el economista de la consultora Elypsis Luciano Cohan. “Pero si miramos sólo los alimentos, ese porcentaje es de 29,4% en siete meses. Si se anualiza, los alimentos se encarecieron 46,5%”, calculó el especialista.
“Los mecanismos que actualmente impulsan la inflación siguen vigentes”, explicó el economista Daniel Heyman. “No veo que para fin de año vayan a ser desactivados, sino que es más probable que se estabilice o que suba”, pronosticó el profesor de la Universidad de San Andrés.
