El crecimiento económico mundial probablemente será más débil de lo que se esperaba previamente, sostuvo ayer la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, debido a una recuperación más lenta en las economías avanzadas y a una mayor desaceleración en los países emergentes.
La jefa del FMI también instó a economías emergentes como Indonesia a “estar atentas a los efectos secundarios” de la desaceleración de China, condiciones financieras globales más estrictas, y las perspectivas de un alza de tasas de interés en Estados Unidos.
“En general, esperamos que el crecimiento mundial siga siendo moderado y probablemente más débil de lo que esperábamos en julio pasado”, dijo Lagarde en declaraciones en Yakarta, la capital de Indonesia, donde comenzó una visita de dos días.
En julio, el FMI informó que proyectaba un crecimiento mundial de 3,3% este año, ligeramente por debajo del 3,4% del año pasado.Asia seguirá siendo el principal motor del crecimiento, aunque a un ritmo menor del esperado, lo cual exigirá “una mayor resiliencia” de los emergentes, enfatizó Lagarde.
La desaceleración de China, segunda economía mundial, afectó al crecimiento global e impactó en la actividad y en las monedas de países emergentes como Indonesia y Brasil. Los problemas se vieron acrecentados por la reciente crisis bursátil china y por la devaluación del yuan.
La titular del Fondo se refirió a las naciones que, como Indonesia o Brasil, han apostado como modelo de crecimiento económico la exportación de materias primas al gigante asiático, cuya demanda comienza a descender.
Lagarde consideró que la economía de China se está ralentizando “no de forma brusca pero tampoco inesperada”, ya que se está ajustando a un nuevo modelo de crecimiento, y admitió que el proceso “podría ser algo accidentado”.
“La transición hacia una economía más basada en el mercado y la superación de los riesgos acumulados en los últimos años es compleja y podría estar llena de baches”, dijo.
“Dicho esto, las autoridades tienen las herramientas políticas y amortiguadores financieros para gestionar esta transición”, agregó.

