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El 2023, un año que se presenta complicado para el sector ganadero

En 2022, las cotizaciones ganaderas perdieron contra la inflación, con un consumo que no estuvo en condiciones de convalidar subas en los mostradores

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Por Andrés
Lobato

Para el 2023, la recomposición de precios en la ganadería estará atada a la posibilidad de lluvias durante el primer trimestre del año, de acuerdo al analista ganadero Diego Ponti, de la consultora AZ Group.

“La situación de la ganadería argentina es crítica, a partir de la situación heredada de 2022,  con precios muy atrasados contra la inflación”, remarcó. Con una economía que cerró un índice inflacionario cercano al 100%, calculó que el año pasado las categorías de consumo perdieron un 35% contra la inflación y los terneros un 40%.

MIRA: Una actividad con claroscuros: los números 2022 de la ganadería

En diálogo con Infocampo, aportó un dato que sorprendió a más de un productor: Después de varios ciclos, los márgenes brutos en cría volvieron a ser negativos. “Esto no solo tiene que ver con los precios atrasados, sino también con una menor producción”.

Los efectos de la falta de agua se extendieron a través de toda la cadena ganadera y adelantaron los tiempos de comercialización, desde los campos de cría hasta los corrales de engorde. Como ejemplo de este escenario, Ponti explicó que ya se están comercializando terneros que se iban a vender en la zafra. Y los vacunos que saldrán a partir de marzo, ya están abajo entre 15 y 20 kilos con respecto a las últimas campañas.

¿CUANDO SE ACOMODARAN LOS PRECIOS?

“En función de esa herencia y presente, esperamos una recomposición de precios, desde el gordo hasta la cría”, sostuvo el analista. Pero esta mejora en las cotizaciones estará muy condicionada por dos factores: una seca que no afloja y un consumo interno diezmado en su poder de compra.

La hoja de la ruta varía de acuerdo a las categorías, pero el común denominador son las lluvias. En el caso de los terneros para engorde, Ponti proyectó que si llueve habrá una recomposición en las cotizaciones.

Si no llueve, la alternativa es el feedlot, pero es un negocio con todas las luces de alarma encendidas. “Con un maíz a $46.000, el corral se ocupa por urgencia y necesidad, no por negocio”, remarcó.

Para los animales livianos, el factor a tener en cuenta es en que momento llegarán las tan esperadas lluvias. “No es lo mismo en febrero, que permite recuperar pasto y ganar algo de precios que en marzo tirando a abril. En esa fecha, ya se habrán vendido gran parte de los terneros de cría”; sostuvo.

EL FACTOR ELECCIONES

Además de las lluvias, el factor electoral será la otra variable que pueda mover la aguja en los precio de la cría. En este punto, consideró que los compradores de estas categorías ya piensan en 2024, y como se trata de hacienda que no tiene un vínculo estrecho con el consumo diario de carne, puede haber movimientos en los precios a partir de expectativas de los productores, ante la posibilidad de un cambio en la Casa Rosada.

 “Si se considera que el nuevo Gobierno puede ser más afín al campo,  el factor eleccionario puede impulsar al ternero”, señaló

El dato a tener en cuenta es que la cría está ligada al precio del gordo, una categoría muy condicionada tanto por los avatares del clima y los números en rojo del feedlot. “El consumo está condicionado por el clima, que acelera la oferta de carne. Hay un nivel de faena importante y el mercado está bien ofertado pero la demanda no tiene fuerza y eso se traduce en menores precios”, analizó.

A diferencia de la cría, la proximidad de las elecciones será una variable para novillitos y vaquillonas destinados al consumo interno. “A partir de mayo, el factor electoral pesara en contra, la carne es un bien electoral”, sostuvo. Y agregó: “La recomposición del gordo vendrá de un bache de oferta y no de fortaleza de la demanda