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Luciana, la estudiante de psicología que se volvió al campo para continuar el legado de su padre

Hasta hace cinco años, soñaba con ayudar a sus pacientes en un consultorio. Pero una tragedia familiar en plena cosecha la envalentonó para animarse al mundo rural y continuar lo que su padre había empezado. Otra historia de ELLAS.

“Cuando me dicen que afloje, que trabajo mucho, les contesto que trabajar duro por algo que no te gusta es estrés; pero trabajar mucho por algo que te gusta se llama pasión y a mí el campo me apasiona”.

Quien rubrica esta afirmación es Luciana Medina, quien si bien se crió viendo au padre, contratista, arreglando la cosechadora en la parte de atrás de la casa, pero nunca imaginó que la tragedia de su fallecimiento iba a envalentonarla para empuñar las armas (en este caso las máquinas) y continuar con el legado familiar. 

Luciana tiene 34 años, es pampeana y era estudiante de psicología, cuando hace cinco años su padre murió en plena cosecha. Después de unos días de duelo, ella y el equipo de trabajo decidieron terminar lo que, con su padre a la cabeza, habían empezado. Y así empezó todo lo que se relata en una nueva entrega de la serie de podcasts ELLAS.  

Luciana campo09

“No sabía nada de campo, estaba estudiando profesorado de psicología, pero dejé todo y defendí el legado que a mi papá tanto le había costado”, relata esta joven valiente quien además cuenta también cómo resistió los consejos de muchos que le aconsejaban “vender todo y poner un local de ropa”. 

– Estabas estudiando profesorado de psicología, pero hace 5 años la vida te desafió y aceptaste el reto. Pero primero hablemos de tu decisión de estudiar psicología. ¿Por qué eso y no agronomía, veterinaria o algo de campo?
– Yo terminé el secundario en una escuela agrotécnica. Mi idea era estudiar agronomía, pero en la mitad del secundario me fui por otro lado y decidí estudiar psicología. Nada que ver con el campo. No sé. Cosas de la vida. Preferí esa carrera, me llamó más la atención el comportamiento humano, los procesos mentales, todo eso. Es más, hasta el día de hoy es una profesión que admiro y me gusta, pero no la terminé. 

– Te criaste entre fierros. ¿Qué recordás? ¿Acompañabas a tu papá al campo?
– Mi papá siempre estuvo entre las máquinas. Literal. Y yo lo veía más que nada cuando reparaba la cosechadora. Él fue fierrero desde siempre. Era de Córdoba, pero se vino desde muy chico para La Pampa. Trabajó toda la vida, tuvo su primera cosechadora con mucho esfuerzo y el recuerdo que tengo es de mi papá en el patio de mi casa, reparando la cosechadora. Yo iba a preguntarle todo, ¿Qué es esto? ¿Para qué sirve? ¿Qué se te rompió? Miles de preguntas, algunas sin sentido porque era chica. Pero él siempre me explicaba. Me acuerdo de verlo todo engrasado, renegando. 

– ¿De esa infancia en el campo te quedaron colores, olores, sabores o comidas grabadas en el alma?
– Yo no iba mucho al campo con él. Era de la idea de que el campo no era para las mujeres. Fueron pocas veces que me llevó a la casilla, porque eran todos hombres. Pero sí tengo recuerdo de una vez que me llevó y me enseñó a andar en el tractor, no me lo olvido, me largó en medio del lote sola. Anécdota: me agarré un pozo enorme y cuando volvía a la casilla me retó un poco: “¿Cómo no viste el hueco que tenías adelante?”

– Y eso fue de alguna manera un antecedente para cuando tuviste que hacerte cargo de la empresa. ¿Con qué te encontraste? ¿Cómo fue ese comienzo? ¿Qué miedos tenías?
– Fue una indecisión bastante grande. No sabía qué hacer. Pero en lo primero que pensé fue en todo lo que luchó mi papá para tener las herramientas. Las fue teniendo con mucho esfuerzo. Por ahí muchas personas me aconsejaban vender todo, que qué iba a hacer con las máquinas, yo, mujer… vendé todo y ponete un negocio con tu hermana (una joven de 21 años)… vivan de otra cosa, y la verdad que no pude porque las cosas eran de él y le había costado mucho. 

luciana y su padre

Luciana, de niña y de adulta, junto a su padre.

– ¿Entonces?
– Lo hablé con mi mamá y le dije, “Quiero probar”. Mi mamá, siempre apoyándome en todo me dijo: “Hija, creo que es un trabajo duro para vos, yo lo veía a tu padre, y no sé si vas a poder, pero si lo querés hacer, hacelo”. Y me apoyó. Y arranqué, pero sin saber nada. 

– ¿Cuántos años tenías?
– 29

– En ese momento, ¿a quien acudiste?
– En un primer momento quedaron dos personas que trabajaban con mi papá. Una de ellas renunció. Y le pedí que me ayude a mi primo, que había estado trabajando antes con mi papá. Me apoyé mucho en él en ese momento. Es más chico que yo pero con algo de experiencia en el rubro. Y empecé a preguntar por todas partes. Mi papá al momento de fallecer tenía las máquinas cosechando. Nunca dejó de trabajar. Estaban cosechando maíz. En ese momento se paró unos días, cuatro días, y yo dije “A ese maíz hay que cosecharlo porque así lo hubiese querido mi papá”. Entonces me reuní con los empleados y les dije que quería terminar ese trabajo y después veíamos qué hacer. 

– ¿Cómo siguió? ¿Qué hacías vos?
– Yo iba, estaba, acompañaba. Me perdí mil veces yendo al campo, porque los caminos viste que cuando no sos del campo son todos parecidos (se ríe). Y después, fui aprendiendo de todos: iba a la casa de repuestos y hablaba con el de la máquina. Y en otros lugares también. Yo prestaba mucha atención. Y así fui aprendiendo. Uno de los hombres que trabajó conmigo estuvo 25 años con mi padre trabajando. Aprendí de él y de otros que fueron pasando. 


– ¿Qué descubriste de vos misma que no sabías que tenías para esto?
– Descubrí que me puedo manejar bien en este ambiente. Muchos me dijeron que es de hombres, que no sabían cómo me iba a ir, que era chica, pero descubrí que en la gestión me ha ido bien. Porque uno de mis mayores miedos era perder las cosas de mi papá, no saber manejarme con esto. Acostumbrada yo a ser estudiante y tener que pasar a manejar otros números, a administrar, yo tenía terror en perder esto que él había construido con mucho esfuerzo. Y gracias a Dios seguí, ya van 5 campañas y me ha ido bien. Descubrí que era responsable para levantarme todos los días temprano y salir para el campo. Yo era una estudiante responsable. Pero esto es distinto. Yo le decía a él: “Algún día te podés quedar en casa, no hace falta que vayas todos los días al campo”. Y me contestaba: “Al campo hay que ir todos los días, Luciana”. Yo no lo entendía, ahora sí porque me pasa. Voy todos los días. Creo que soy una persona fuerte, que pude enfrentar todo esto. Y lucho todos los días con esto. 

– Empezaron haciendo siembra y cosecha, que era lo que hacía tu padre, y después dejaron la cosecha y se quedaron sólo con siembra. ¿Por qué tomaron esa decisión?
– La decisión la tomé yo porque la cosecha es mucho más dura que la siembra. Tenés que saber mucho más cosas de manejo de la máquina y reparaciones, entender la máquina en sí. Antes el que hacía todo era mi papá. Él sabía si se rompía algo qué había que hacer para salir de nuevo. Yo tenía gente que manejaba súper bien, pero nos pasaba que se rompía muy seguido la cosechadora y generaba un estrés bárbaro. Y económicamente no me iba tan bien como sembrando. La siembra es más tranquila. Hilando fino, me quedé con lo que me iba mejor y era más tranquilo. 

– ¿Ahora andás arriba del tractor?
– Por ahí me subí en la cosechadora cuando eran cultivos mios. Por gusto, de a ratos, pero no cuando hemos estado trabajando para terceros. Me he subido también al tractor porque me gusta. 

LUCIANA en la siembra03

– Pero sí solés mencionar que te enamoraste del tractor y la cosechadora de grande…
– Sí, porque cuando era chica yo ni siquiera sabía bien lo que hacía mi papá en el campo. Yo decía que era contratista rural, que cosechaba, pero no sabía lo que significaba. Y a partir de esto lo empecé a vivir y le explico a mi mamá y mis amigas que ver la cosechadora andar me genera algo en el pecho que no lo puedo explicar. Me encanta ver la cosechadora trabajando. Lo mismo el tractor y la sembradora. 

 – ¿Qué cosas te gustan de tu trabajo?
– Lo que más me gusta de este trabajo es la libertad. Yo me siento libre. También los paisajes. Es increíble, tanto a la mañana como los atardeceres. Y en cuanto a la cosecha, la que más me gustaba era la de maíz y de noche. Eso era increíble. Pasar un día en el campo es hermoso. Son momentos que te quedan. 

– ¿Alguna anécdota en el campo, reciente?
– Me pasó que íbamos cosechando trigo, yo iba de acompañante en la máquina. Y en esa época de calor, el mayor miedo es que con el calor que hace se te prenda fuego la máquina. Y siempre estaba pendiente de eso. Yo iba cebando mate y de repente miro por el espejo un reflejo de fuego. Yo vi fuego. Ahí nomás me pegué un susto, largué el mate, le grité a mi compañero ¡fuego! Abrí la puerta de la cosechadora y me tiré al rastrojo. En realidad habían hecho chispa unos bolilleros pero no se estaban prendiendo fuego. 

Luciana campo11

– ¿Cómo te ha ido siendo mujer en el medio rural, entre fierros?
– He tenido que escuchar comentarios como ir a comprar un repuesto y el que me vende me diga: “Pero para qué vas a renegar con esto, siendo mujer, por qué no vendés todo y te ponés un kiosquito o hacés otra cosa que te guste”. Y en realidad a mí me gusta esto. Prefiero esto y no poner un kiosco. Pero más allá de eso me ha ido bien, al principio me costó un poco encontrar trabajo, porque obviamente, por ven que soy mujer y prefieren llamar a un hombre, pero con el tiempo me han ido conociendo y conociendo mi trabajo, Y por suerte vengo bien con eso. Mi madre me acompañó siempre pero no trabaja en esto y mi hermana nunca le gustó, se fue a vivir a Córdoba aunque siempre me escucha y acompaña. 

FUERA DEL SURCO

– ¿Algún hobbie, algo que te permita “resetearte”?
– Me sirve mucho el gimnasio, soy de ir, me tomo mi hora, me cambia la energía y salgo con muchas más ganas. 

– ¿Qué te gusta escuchar de música?
– Escucho de todo un poco, me gusta mucho el cuarteto. Pero el cantante, si tengo que elegir hoy, es Abel Pintos. Y un tema, “Cómo te extraño”. 

– ¿Series? ¿Películas?
– Miro poco. Porque me paso todo el día en el campo y cuando llego estoy muy cansada. Pero me gusta acción, thriller. 

– ¿Tu cultivo preferido?
– El girasol. Me encanta. 

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– ¿Algún lugar en el mundo que te gustaría conocer?
– Colombia. Y no lo veo tan lejos. Sé que algún día voy a ir. 

– ¿Alguna mujer que haya sido o sea tu modelo, tu ejemplo?
– A la que admiro mucho es a mi mamá. Una mujer luchadora, para mí la mejor mamá que me podría haber tocado. 

– ¿Alguna frase de cabecera o que sea tu guía de vida?
– Mis amigas a veces me dicen que trabajo mucho, que pare un poco. Y yo les digo que trabajar duro por algo que no te interesa se llama estrés, pero trabajar duro por algo que te gusta y te importa se llama pasión, y lo que hago es una pasión para mí. 

MUJERES EN CAMPAÑA

“ELLAS” es una serie de podcasts realizados por Infocampo con mujeres de campo que inspiran por su historia emprendedora, y que cuenta con el acompañamiento de “Mujeres en Campaña”, una iniciativa de New Holland Agriculture que ya tiene un camino recorrido y embajadoras de distintos lugares del país.

La Iniciativa Mujeres en Campaña (MEC) surgió cuando comenzamos a notar que existen muchas mujeres involucradas en el campo con grandes capacidades y que todas teníamos algo en común: la necesidad de compartir experiencias vinculadas al campo y al trabajo rural, nuestro principal objetivo es visibilizar el rol de la mujer rural en cualquiera de sus tareas sea como cliente o como una referente para el sector”, señaló Natalia Álvarez, referente de Marketing New Holland Argentina.

Desde “Mujeres en Campaña” desarrollaron el concepto de “embajadoras” que permite conocer un poco más de cada una en su rubro y, a su vez, difundir cómo trabajan y cómo se sienten.

El objetivo de este maridaje entre ELLAS y Mujeres en Campaña es llegar a mujeres de distintas edades y distintas zonas geográficas. “Nos enorgullece cuando un padre nos comenta que le recomendó a su hija inscribirse en nuestra plataforma para capacitarse y realizar algún curso de los que ofrecemos”, agregó Álvarez.

Desde la plataforma de MEC, se puede acceder a capacitaciones, foros, talleres, entrevistas y contenido de interés, además, cuenta con una Feria de Emprendedoras para dar a conocer los proyectos que lideran las seguidoras.

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