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Para la nueva campaña, los alquileres agrícolas llegan con aumento en la zona núcleo

Se están pagando hasta 22 quintales por hectárea por campos de buena aptitud agrícola. En la gran mayoría de los casos, la modalidad es a quintales fijos y precio soja lleno.

infocampo

Un informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) advierte que de cara al inicio de la campaña 2022/23, que comenzará en las próximas semanas con las primeras siembras de trigo, los arrendamientos agrícolas vienen con aumento en la zona núcleo.

En general, de las consultas realizadas por los técnicos de la entidad rosarina surge un promedio de incremento interanual de dos quintales por hectárea, hasta un valor que ronda los 18 quintales por hectárea, pero que llega hasta los 22 quintales en campos de buena aptitud agrícola, como los que hay en la zona de Marcos Juárez (Córdoba).

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“A pesar de los malos resultados de las últimas cosechas, como la oferta de tierra es limitada los alquileres suben o a lo sumo se mantienen”, afirma la BCR.

Los datos son relevantes porque en esta región la producción arrendada ocupa el 70% de la superficie.

Modalidades

En general, la gran mayoría de los alquileres tienen la modalidad tradicional: a quintales fijos y precio de soja lleno.

El resto de las hectáreas se trabaja a modo de “aparcería”, con porcentajes a cobrar que oscilan entre 40 y 45%.

“Para que el contratista lleve adelante una rotación estable y sustentable, (trigo/soja, maíz, soja de primera) los propietarios suelen colaborar con el inquilino, asumiendo entre el 45 a 50% de los costos de fertilización”, explican los técnicos.

Por zonas

Al interior de la zona núcleo, como se mencionó, Marcos Juárez lidera los valores con 22 quintales por hectárea como máximo, en el caso de los mejores campos.

Luego, en Sancti Spiritu van de 17 a 20 y en Rojas rondan los 18; en San Jorge y Las Petacas, alrededor de 17, aunque en suelos de baja calidad pueden bajar hasta 6 o 10 quintales.

Del otro lado, “en algunas localidades como en Cañada Rosquín hay bajas del 10 al 30% en casos puntuales: campos de índice productivo bajo. En Bigand, dónde el golpe de la seca dejó un escenario de desastre productivo, los valores bajaron entre uno a dos quintales y están entre 16 y 18”, advierte el reporte.

Impacto en el trigo

Lógicamente, una suba de los arrendamientos tiene impacto en la ecuación del trigo para el ciclo próximo a comenzar.

Según los cálculos de la GEA, la incidencia del alquiler sobre el ingreso bruto del productor pasa del 25% al 30%.

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No obstante, pese a que la relación insumo-producto se encareció este año, hay buenas noticias para el cereal: el margen esperado presentó una mejoría en los últimos días de abril, por el nuevo incremento del precio futuro del cultivo y una leve caída de la urea.

A principios de mes, el rendimiento de indiferencia en campo alquilado era de 41 quintales, y ahora se ubica en 35, según la Bolsa rosarina.