En Colonia Benítez –Chaco– evalúan la incorporación de pasto clavel en la dieta diaria de novillitos posdestete y vaquillonas de recría. Con esta alternativa forrajera, logran ganancias de peso diarias superiores a los 500 gramos, en pastoreo directo sobre pasto clavel.
Para Flora Céspedes Flores, una de las integrantes del Grupo de Ganadería de esa unidad del INTA, el pasto clavel es una muy buena opción para el desarrollo de la ganadería en esta región del país. “Se trata de una especie que está adaptada a los diferentes ambientes del este de Chaco y Formosa, por lo que soporta inundaciones y sequías prolongadas”.
Con rendimientos promedio que llegan 20.000 kilogramos de materia seca por hectárea, cubre el suelo mediante guías, forma matas medianamente densas, por lo que soporta bien el pastoreo continuo o rotativo y presenta buenos niveles de calidad de forraje.
Conocida como una especie rústica, esta pastura megatérmica resiste diversos tipos de suelos, desde arcillosos y anegadizos –textura pesada– hasta aquellos más secos y sueltos, aunque no tolera suelos salinos. “Puede soportar lluvias superiores a los 850 milímetros, inundaciones prolongadas y hasta sequías. Además, tolera las bajas temperaturas”, señaló Céspedes Flores.

