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Producción de tulipanes en la Patagonia

Un productor de Trevelin se especializó y desarrolla la cadena completa. Vende unos 500.000 bulbos anuales. Hace algunos años llegó a exportar, pero hoy abastece exclusivamente el mercado interno, prácticamente sin competidores. La unidad se comercializa en 50 centavos. La zona es propicia por sus fríos y primavera templada.

Un productor de Trevelin se especializó y desarrolla la cadena completa. Vende unos 500.000 bulbos anuales. Hace algunos años llegó a exportar, pero hoy abastece exclusivamente el mercado interno, prácticamente sin competidores. La unidad se comercializa en 50 centavos. La zona es propicia por sus fríos y primavera templada.
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Por Infocampo

En tierras que pertenecieron a su bisabuelo, a unos 16 km de Trevelin por la ruta 259 y a 4 km de la cascada Nanty Fall, en la provincia de Chubut, Juan Carlos Ledesma tiene su producción de tulipanes, única en esta zona, que otrora tuvo cerca de 60, con la que llega a vender unos 500.000 bulbos al año en el mercado nacional.

Ledesma empezó hace doce años en 800 metros cuadrados, con la idea de buscar algo nuevo y con el asesoramiento inicial de técnicos holandeses traídos por el gobierno provincial. Hoy cubre 8 hectáreas, 5 con tulipanes, en el resto está experimentando narcisos, peonias y lilium, y realiza toda la fase desde la producción hasta la comercialización.

Hace algunos años llegó a exportar bulbos a Holanda, a través de Puerto Madryn y Puerto Deseado (Santa Cruz), pero hoy vende exclusivamente en el país.

“Después de la devaluación se generó una caída de las importaciones de bulbos y hoy estamos solos en el mercado interno. Además hay que tener unas 20 ha como para garantizar la exportación”, sostuvo Ledesma.

Originalmente las semillas se trajeron de Holanda, pero hoy se multiplican en el país, a menos que se quiera incorporar una variedad nueva. Trevelin es una zona propicia para este cultivo porque tiene inviernos muy fríos con primaveras templadas y baja humedad ambiente en primavera y verano.

La plantación se hace entre abril y mayo, en este mes entra en floración, que se corta y es desechada, y en enero se cosechan los bulbos, que luego se conservan en cámaras a unos 20°C de temperatura con 70% de humedad.

Se siembran entre 700.000 y un millón de semillas, y el rinde por hectárea alcanza los 170.000 bulbos, que se comercializan en la Argentina a razón de unos 50 centavos por unidad, mientras que en

Holanda se pagan alrededor de 15 centavos de euro. “Cuando empezamos la recolección se hacía a mano, fue una odisea”, recuerda Ledesma, que se abocó de lleno a este negocio que desarrolla junto con su familia.

La labranza es similar a la de otro cultivo hortícola, pero se utiliza una tecnología específica importada que son las plantadoras, las tamañadoras (máquinas que clasifican el bulbo por tamaño), cintas y cosechadoras. “La
cosecha es el cuello de botella de este cultivo, donde se tiene que tener el mayor cuidado porquese puede perder el trabajo de todo el año”, dijo Ledesma, quien se capacitó en Holanda en cosecha y poscosecha de tulipanes.

Actualmente, cultiva 25 variedades de varios colores, que también se diferencian por los tonos, la altura de la planta, tipo de hoja y copa. Por el momento se dedica exclusivamente al cultivo de bulbos ya que la producción de flores es otro negocio, totalmente diferente, y no es fácil de desarrollar sin una buena logística para el envío de las flores. “Los números parecen muy rentables, pero es un cultivo caro de mantener y requiere mucha dedicación. Es una forma de vida”, concluyó el productor.

Alexia Giménez

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