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Remarcan la importancia de expandir la frontera agrícola nacional

Eduardo Delssin, director del Centro Regional Chaco-Formosa, ponderó la importancia del trabajo del organismo en materia de acompañamiento de la expansión del desarrollo de los territorios y de la frontera agropecuaria.

Tanto Chaco como Formosa son regiones en plena etapa de desarrollo, en especial en el sector agropecuario y en las comunidades urbanas, debido a que son provincias jóvenes con alrededor de 60 años de existencia –ya que antes pertenecían al territorio nacional. En este contexto, el rol del INTA resulta estratégico en materia de acompañamiento de la expansión del desarrollo de los territorios y de la frontera agropecuaria hacia regiones que presentan dificultades y nuevos desafíos para las actividades ganaderas, agrícolas y forestales.

Indudablemente, las nuevas tecnologías desarrolladas posibilitan esta expansión y el INTA, de la mano de las políticas públicas, tienen una relevancia estratégica. La región cuenta con 2 millones de hectáreas destinadas a la agricultura –con una fuerte presencia de algodón, girasol, soja, maíz, sorgo, cártamo, trigo y algunos frutales como pomelo y banano–, además de un stock ganadero de 5 millones de cabezas. Para los próximos 20 años se espera un crecimiento de la producción estimado en un 50 por ciento.

Para que esto sea posible, resulta ineludible el acompañamiento del organismo en el desarrollo de nuevas tecnologías, innovaciones y aportes de conocimiento. Además, por tratarse de una zona relativamente poco poblada, la presencia territorial de este instituto hace presente al Estado mediante la aplicación de políticas nacionales.

Espacios como INTA Expone NEA permiten que todas las familias, estudiantes, productores, profesionales, políticos y público en general conozcan los aportes realizados por el organismo en las diversas cadenas productivas y en el desarrollo local de esta región del país. Tal es así el caso del algodón para el cual el INTA realiza un vasto trabajo relacionado con mejoramiento genético y desarrollo de variedades, como así también en tecnologías apropiadas de producción y cosecha, como por ejemplo la Javiyú. Una cosechadora algodonera para agricultores de pequeña escala, con alrededor de 400 equipos funcionando en el campo y posicionada en el exterior con exportaciones.

Todo este aporte reunirá en la muestra dentro del ambiente Parque Chaqueño y el lote de demostraciones, como así también el realizado a favor de la seguridad alimentaria, de la mano de programas como el ProHuerta y del acompañamiento diario que realizan los técnicos con los productores y la agricultura familiar de la región.

La idea es que los visitantes que tengan una impresión de vivencia del monte nativo chaqueño y, mediante un recorrido dinámico, conozcan sus especies y actividades productivas derivadas de él, e identifiquen el legado de los pueblos originarios con sus artesanías y usos legendarios.

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