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Septiembre fue el mes de menor crecimiento forrajero en veinte años

La tradicional zona de cría bonaerense, la Cuenca del Salado, atraviesa una compleja sequía que está afectando la productividad.

10.12.2019
Infocampo
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La región central de la provincia de Buenos Aires viene atravesando un período de sequía que se acentuó en la salida del invierno e inicio de la primavera. Están afectados el crecimiento del y el estado corporal del ganado vacuno.

Según un informe del INTA y la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), septiembre fue el mes de menor crecimiento forrajero de las últimas dos décadas para esa zona. Si bien en las últimas semanas llovió, la situación no se revertiría fácilmente.

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“Las bajas tasas de crecimiento forrajero -(Ver Foto)- que se registraron durante el inicio de la primavera comprometen la situación hacia delante, pese a que en el último mes cayeron lluvias en la región, porque hubo más de tres meses con muy poco crecimiento de pasto y los animales perdieron peso”,  dijo Mariano Oyarzabal, docente del Departamento de Métodos Cuantitativos y Sistemas de Información de la FAUBA e investigador del Laboratorio de Análisis Regional y Teledetección (IFEVA), a sitio especializado “Sobre la Tierra”. 

El estudio fue elaborado por el INTA y el Laboratorio de Análisis Regional y Teledetección (FAUBA-CONICET) sobre la base de imágenes satelitales y recorridas a campo. En particular, se alerta sobre la situación de los departamentos de Tapalqué, Olavarría, General Lamadrid y Laprida, que abarcan más de dos millones de hectáreas.

“En los tres recursos forrajeros más importantes en extensión (campo natural, pasturas de agropiro y pasturas consociadas de leguminosas y gramíneas), el crecimiento de septiembre fue el más bajo de los últimos 19 años, inclusive por debajo del año 2008, y la situación se fue agravando desde mayo hasta septiembre”, añadió.

“Las bajas temperaturas de los meses de julio y agosto, la escasez de lluvia de los meses posteriores, y sumado a ello una menor mineralización de la materia orgánica del suelo, generaron condiciones desfavorables para el crecimiento del forraje de primavera y el rebrote de las especies invernales naturales. El menor crecimiento del forraje se manifestó de forma diferente dentro de la Pampa Deprimida, con foco en el centro sur de la región”, detalló el informe publicado sitio del Observatorio Forrajero Nacional, de la FAUBA, el INTA, la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (AACREA) y el Instituto de la Promoción de la Vacuna Argentina (IPCVA).