Putin calificó la acción de Turquía como un “golpe a traición de cómplices del terrorismo” y advirtió de “graves consecuencias”, mientras que su canciller, Serguei Lavrov, suspendió una visita a Turquía prevista para mañana y alertó a los ciudadanos rusos que no viajen a ese país, según informó Télam.
A pedido de Turquía, su único miembro musulmán, el órgano de toma de decisiones de la OTAN, el Consejo del Atlántico Norte, convocó a una reunión de emergencia para hoy.
El primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, dijo que su país tenía derecho a adoptar “todo tipo de medidas” contra las violaciones a su soberanía y llamó a la comunidad internacional a trabajar en pos de la “extinción del fuego que arde en Siria”.
Turquía dijo que aviones F-16 abrieron fuego contra el bombardero Su-24 luego de que éste desoyera varias advertencias, mientras se acercaba al espacio aéreo turco y cuando ya se hallaba en él.
El Ministerio de Defensa ruso, sin embargo, subrayó que el avión se mantuvo siempre sobre Siria, donde apoyaba una ofensiva terrestre del Ejército sirio contra grupos rebeldes.
El incidente coincide con elevadas tensiones entre Rusia y Turquía por la intervención militar rusa en Siria, pese a los importantes vínculos económicos y comerciales bilaterales, incluyendo en el sector energético.

