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Para seguir creciendo la economía argentina exige “dosis crecientes” de soja y Brasil

En el mejor de los escenarios se espera un crecimiento del 5% para 2012 con una inflación del 26%. Qué opciones tiene el Banco Central en caso de que se complique el ingreso de divisas.

En el mejor de los escenarios se espera un crecimiento del 5% para 2012 con una inflación del 26%. Qué opciones tiene el Banco Central en caso de que se complique el ingreso de divisas.

infocampo

La actual fuga de capitales no compromete gravemente la salud macroeconómica de la economía argentina en el corto plazo. Pero la coyuntura actual no es extrapolable al 2012 porque implicaría una pérdida de reservas y un deterioro del nivel de actividad que sería difícil de sostener.

Así lo indica un informe difundido esta semana por Economía & Regiones (E&R). “En 2012 el BCRA deberá cambiar su política monetaria para detener la fuga”, alertó el documento elaborado por la consultora dirigida por Rogelio Frigerio y Alejandro Caldarelli. 

“El problema hoy no es la soja ni Brasil, sino las propias inconsistencias del modelo económico local, que transformaron a Argentina en un adicto a la soja y a Brasil. Es decir, para seguir creciendo al ritmo del 2010, nuestra macroeconomía exige dosis crecientes de soja y Brasil”, indicó el informe.

“Concretamente, para continuar creciendo al 7%, Argentina necesita una tonelada de soja subiendo sostenidamente de 500 a 600, 700 y 800 dólares; junto con una economía brasilera expandiéndose a un ritmo superior al 5-6% anual, hechos a los que le asignamos una muy baja probabilidad de ocurrencia. En el mejor de los escenarios posibles (45% de probabilidad) esperamos un precio de soja en torno a  470-500 u$s/t, una economía brasilera creciendo un 3,5-4,0% y una depreciación del real marginalmente inferior a la que tuvo lugar en los últimos 30 días. Con ese escenario benigno, en la Argentina el tipo de cambio cerraría en torno a 4,32 y 4,98 para fines de 2011 y 2012 respectivamente, la inflación ascendería a 24% y 26% y la tasa de crecimiento del PBI de nuestro país se suavizaría en torno al 6,0% en 2011 y al 5,0% en 2012”, apuntó.

Sin embargo, en los últimos días la caída del precio internacional de la soja, el fortalecimiento del dólar a nivel mundial y la pérdida de valor del oro han registrado comportamientos similares a los acontecidas durante los primeros días post estallido Lehman (fines de 2008). Además, el real brasileño se depreció más en los últimos días que en los primeros momentos posteriores al derrumbe de los mercados en 2008.

“En un escenario negativo se desataría una nueva crisis al estilo Lehman 2008/09. Predominaría en este caso una fuerte aversión al riesgo y vuelo a la calidad (refugio de capitales en títulos del Tesoro de EE.UU.), que impactaría apreciando al dólar y reduciendo el precio de la soja en el escenario internacional. Consecuentemente, el ingreso de capitales a Brasil se revertiría y el Banco Central brasileño depreciaría aún más su moneda, que podría devaluarse contra el dólar alrededor de 35 puntos porcentuales adicionales a su pérdida de valor de los últimos 40 días. Brasil dejaría de crecer. En este escenario, el contexto internacional afecta negativamente a nuestro país tanto por el canal de la soja como por el canal de las exportaciones a Brasil. De esta manera, la tasa de crecimiento de Argentina podría ser negativa en 2012. La depreciación del peso contra el dólar podría llegar al 30% hacia fines de 2012”, advierte el informe.

La caída del nivel de actividad en Brasil afecta principalmente al sector industrial argentino y con ello el empleo industrial se debilita y los salarios formales difícilmente puedan “ganarle a la inflación”.

“La caída de la soja tiene un efecto más atomizado. La principal fuente de divisas se debilita. EL BCRA pierde el canal más relevante de monetización de la economía. Los agregados monetarios y los depósitos dejan de crecer. Los ingresos por retenciones se reducen y el gasto en subsidios se hace más difícil de financiar. Se devalúa para potenciar el poder adquisitivo de las retenciones. Igualmente no alcanza y el resultado fiscal negativo se incrementa. El financiamiento del BCRA (emisión) al Tesoro se potencia, aunque este último no tiene con qué seguir estimulando la demanda agregada. La confianza en la economía se reduce aún más, estimulando la fuga de capitales”, proyecta el informe de E&R.

La salida de capitales del sistema financiera local fue acelerándose a lo largo del año, pasando de promedios de 1225 M/u$s mensuales en el primer trimestre de 2011 a promedios de 2050 M/u$s por mes en el segundo. En julio y agosto habría subido a 2300 y 3000 M/u$s respectivamente y en septiembre habría superado los 3500 M/u$s.

“En este marco y de acuerdo con nuestras proyecciones, en 2011 la fuga de capitales ascendería a 26.100 M/u$s, superando por 3000 M/u$s el récord del 2008, año en que desató la crisis del campo y el estallido de la crisis internacional por la caída de Lehman”, indicó.

E&R señaló que “una huida de capitales en torno –o por encima– de los 3000 M/u$s mensuales no puede mantenerse más de tres o cuatro meses, porque tiene costos muy altos en materia de pérdida reservas, desmonetización y nivel de actividad. Más allá de ese horizonte temporal, si la oferta de dólares no aumenta (por suba del precio de soja o aumento excepcional de la cosecha), el BCRA tiene que hacer algo para que la fuga se detenga (y caiga la demanda). Las alternativas básicas son tres: i) dejar que el tipo de cambio se deslice; ii) subir la tasa de interés de manera de incentivar la demanda de pesos y parar la fuga de dólares y iii) una combinación de las dos anteriores”.

La fuga de capitales de 2008/09 se neutralizó con una fuerte suba de tasa acompañada por un suave deslizamiento del tipo de cambio nominal. Después de varios meses de tasa de interés negativa de dos dígitos y con la fuga incrementándose, la tasa BADLAR subió de 8,32% (febrero 2008) a 22,01% (enero 2009), tornándose positiva en términos reales durante los primeros seis meses de 2009. Paralelamente, el tipo de cambio nominal se depreció un 21% entre febrero de 2008 (3,15 $/u$s) y agosto 2009 (3,83 $/u$s). En ese contexto, la fuga mensual de capitales se desplomó de 4355 M/u$s (octubre de 2008) a 761 M/u$s (agosto de 2009).

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