Según el Instituto Nacional de Vitivinicultura, la cosecha de uva registrará una baja del 17,8% respecto al año pasado. Esta baja está relacionada a la falta de cosechadores registrada en la actividad, por lo que los productores se ven obligados a traer trabajadores de otras provincias para suplir los puestos.
La merma es justificada por productores, consultores y entidades como Bodegas Argentinas con la otorgamiento de subsidios a los trabajadores, lo cuales no se ven en la necesidad de desempañar tareas en lo viñedos para poder vivir.
Otros profesionales explican este fenómeno con una sensación de inseguridad, temiendo perder beneficios una vez finalizado el período de cosecha. Por ello, el gobierno mendocino inició hace dos meses una campaña radial, gráfica y televisiva para contar a los trabajadores que no pierden ningún beneficio social tras la cosecha.
Por el momento, los productores de uva analizan cómo planear la nueva cosecha 2012, teniendo en cuenta la escasez de trabajadores y los conflictos de logística que esto genera.

