Las lluvias registradas sobre la Provincia de Buenos Aires han provocado el anegamiento e inundación de los campos dedicados a la actividad ganadera.
Según el informe del Inta Balcarce, la zona conocida como Pampa Deprimida o Depresión del Salado recibe agua caída en otras zonas y por su escasa pendiente, se dificulta el escurrimiento hacia el mar.
No obstante ser las sequías e inundaciones fenómenos contrapuestos, las normas a tener en cuenta en el manejo del rodeo prácticamente son las mismas, ya que ambas lo primero que afectan es la disponibilidad de recursos forrajeros y por lo tanto la alimentación de los animales.
Si bien cada situación particular merece un estudio especial, se pueden enumerar ciertas pautas para paliar la situación.
Las mismas abarcan la alimentación, la sanidad y el manejo en general de los animales.
En situaciones de emergencia como sequía o inundación, se demanda una tecnología especial para la emergencia. Dicha demanda no siempre puede ser satisfecha en forma inmediata y total, en la mayoría de los casos sólo se puede recurrir a paliativos. Por otra parte, algunas tecnologías pueden resultar difíciles de aplicar o resultar antieconómicas para el productor.
A lo que hay que darle prioridad en este momento es a la alimentación de las vacas con ternero al pie que tienen altos requerimientos nutricionales, para producir leche y evitar severas pérdidas de condición corporal que afectarían la fertilidad del próximo servicio.
Ante la falta de alimento, existirían dos caminos de solución: o se lleva forraje a los animales, o se sacan animales del campo. Según las condiciones del campo (existencia de lomas) se podrían implementar algunas técnicas para minimizar las pérdidas.
La reducción del rodeo es una de las primeras medidas ante la escasez de forraje para adecuar la carga animal. Debe ponerse atención en la categoría a eliminar, tratando de preservar en lo posible, las vacas de las que se puede esperar una mejor reacción cuando esta situación pase.
Otra medida es la adecuación del manejo de los animales. Ante las nuevas circunstancias, se modificarán algunas normas de manejo, tendiendo a disminuir los requerimientos nutricionales de los animales y mantener la fertilidad de las vacas lo más alto posible.
Y la tercera medida radica en la adecuación del manejo y aprovechamiento de los recursos forrajeros: este tópico está íntimamente relacionado con los anteriores, ya sea por disminución de la carga, aumento de la receptividad o adecuación del manejo del rodeo. Se ordenará el posible uso de recursos extras, como rollos, silaje, henolaje, granos, etc.
En aquellas vacas que presentan una mala condición corporal se podrá recurrir al destete precoz para mantener aceptables niveles de fertilidad, si bien esto incrementa el trabajo, los costos de producción y los riesgos para los terneros.
También se deben extremar los controles sanitarios, ya que la mala alimentación y dichas condiciones ambientales son factores predisponentes para las enfermedades.

