Por Alejandro Besana
Palermo es el lugar donde todos los meses de julio, se pueden recorrer las filas y encontrar con los mejores ejemplares bovinos de todas las razas. Allí, la genética, ocupa un lugar preponderante y tiene un potencial de crecimiento invalorable.
Cabañeros y productores se destacan por mostrar en la pista los mejores animales de su raza y todos coinciden en algo, hoy el mercado exige un frame moderado. Infocampo dialogó con varios de ellos para contar las últimas novedades en esta materia y su aplicación tecnológica en sus campos.
Carolina Garciarena, de la cabaña “Santa Paula”, ubicada en la localidad de Villa Iris, al sur de la provincia de Buenos Aires, aseveró que “como criadora de Hereford, poder realizar un novillo más grande, más pesado y con buena calidad de carne es una gran meta”.
“Hoy la genética ocupa un lugar importantísimo en la cabaña, ya que toda la hacienda que tenemos puro registrado o puro pedigree, o sea, que es la base fundamental de la cabaña es la genética”, señaló Garciarena.
A la hora de comentar sobre la inversión en este rubro, la cabañera remarcó que “hoy no requiere un costo elevado, ya que realmente hay mucho avance en la inseminación, transplante de embriones, no es tan difícil llegar a un animal para competir, inclusive aquí, porque antes te llevaba años de cruzamiento y esperar a que tenga su cría, hoy se acorta muchísimo con alcanzar y tener entre 10 o 15 crías de alguna vaca”.
Osvaldo De Marco, cabañero de “La Legua”, trabaja en Coronel Pringles, donde crían Angus, Brangus y Hereford. De Marco remarcó que “nosotros tenemos un banco genético, uno de los más importantes del país, y hace años que nos dedicamos a hacer esto, vendemos 800 toros por año, hacemos entre 3 y 4 remates al año, y nos dedicamos a proveer a productores de genética”.
Además, el cabañero resaltó que “el que se dedica a hacer toros, tiene que producir el toro que precisa el productor, y hoy lo que busca es un frame moderado, mediano, porque casualmente en los mejores pastos no están las vacas, entonces no debe ser muy grande, un engrasamiento más fácil, y una terminación más rápida”.
Oscar Lucchessi, titular de la cabaña “Don Federico”, donde cría Limousin, aseveró que “Argentina tiene un rodeo de primera línea en términos de genética, podemos volver a engordar animales rápidamente para exportar nuevamente a 450 kilos y poder exportar, es un momento muy bueno desde el punto de vista genético y productivo”.
“Nuestra raza tiene una genética adaptada que venimos haciendo estos últimos 10 años con una flexibilidad asombrosa”, indicó Lucchessi.
A su vez, el cabañero, resaltó que “la genética no se puede abandonar, es la herramienta esencial para la producción ganadera”. Y continuó: “A veces el productor se equivoca, cuando va a hacer ganadería y reduce en genética, hoy tenés que estar al día con este punto de la producción, porque cuando la comercialización se abre, no podés correr de atrás”.
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