La ganadería argentina es una estructura tan tradicional como compleja para el país. Como uno de los pilares del campo argentino y de la economía nacional, cuenta con un potencial enorme que muchas veces es puesto en jaque por distintos factores. La sanidad es uno de los principales.
Jesús Pesoa, médico veterinario que se desempeña como gerente de Servicio Técnico de Innovación en Biogénesis Bagó, explica a Infocampo que las enfermedades se dan de acuerdo al tipo de explotación y la región donde se realiza.
“En el caso de la cría, en la región pampeana se dan cuatro patologías problemáticas: diarrea neonatal en los terneros, enfermedades respiratorias y clostridiales, y por otro lado los parásitos gastrointestinales. Después hay otras como carbunclo o queratoconjuntivitits”, cuenta.
En la región norte se suma la garrapata, una parasitosis que según Pesoa se viene combatiendo desde hace muchos años, con bajos resultados. “Produce muchas pérdidas de ganado. La garrapata causa pérdidas de producción, tanto en kilos como en preñez y etcétera, pero a la vez está asociada al síndrome de tristeza que produce muerte de animales”, agrega.
Cuando se trata de cierre de corral, la principal enfermedad que sufren los animales es la neumonía. Dice Pesoa: “Otro problema más fisiológico por alimentación del animal es la sidosis. Esas dos son patologías, una infecciosa y la otra de exceso de energía o mal manejo de energía”.
La problemática es otra en cuanto al tambo. La mastitis, es decir, la inflamación de la ubre en la vaca, sumado a los problemas de patas y los reproductivos son las principales dificultades que suele tener la producción lechera.
Fidelizar al productor
Frente a este mapa de enfermedades, el productor debe sortear estos obstáculos para evitar pérdidas económicas. Para Pesoa, la agricultura le ha cambiado la cabeza del productor, pasando de tradicionalista a pensar “en su campo como una empresa”.
No obstante, aún queda mucho camino por recorrer. “Cuando miramos las fronteras de producción, que es el mayor potencial productivo que puede tener un animal o una explotación, y los promedios nacionales, nos damos cuenta que hay una gran brecha de producción. Llevándolo a un ejemplo, un productor frontera desteta el 90% de los terneros y el promedio país es del 62%. Ese 28% de diferencia entre un productor y otro tiene que ver con la adopción de tecnología”, explica
Fidelizar al productor, esa la cuestión. “Evidentemente, el animal tiene el potencial para tener un 90% de destete, una preñez del 95% o una producción láctea de 37 litros por vaca día promedio. Hay que adoptar tecnologías de proceso, de manejo y también con nutrición y sanidad”, agrega.
Para Pesoa, la brecha es bien conocida por el campo argentino: “Hay que ponerse a trabajar para achicarla. Tranquilamente, hoy la Argentina podría producir, en las condiciones que está y con la misma inversión y cantidad de animales, un 30% más de carne y un 20% más de leche. Con lo mismo”.
La conclusión del especialista es contundente, aunque aclara que deben ayudar variables externas, como el contexto sociopolítico, los precios, etcétera. Fidelizar al productor, esa es la cuestión.
Por Agustín Monguillot, Semanario Infocampo 12ª Aniversario
Mapa sanitario
En la cría, la región pampeana tiene como patologías principales la diarrea neonatal, enfermedades respiratorias y clostridiales, y parásitos gastrointestinales. En el norte se agrega la garrapata y el síndrome de tristeza.
En feedlot, la principal infecciosa es la neumonía. A esta se le agrega la sidosis, de índole fisiológica, dada por mala alimentación.
En tambos, la mastitis, problemas de patas y reproductivos son las dificultades.

