Todo caso productivo, sea agrícola, ganadero o mixto, persigue el objetivo de ser exitoso. Los caminos son varios, pero si este se alcanza respetando la tradición de la zona, su logro es aún más valorable. Esto sucede con Horacio Esteves, un productor que combina la cría y recría de hacienda Hereford e invernada de vaquillas y vacas con el cultivo de arroz, todas actividades típicas del norte de Entre Ríos.
“Hacemos una explotación mixta donde ambas se complementan en los dos campos”, cuenta Esteves a Infocampo en el marco de “Jornadas a Campo”, un programa del Ipcva que desembarcó la semana pasada en el norte de la provincia, y donde se mostró el caso como un ejemplo de “eficiencia reproductiva y rentabilidad”.
Los dos establecimientos a los que hace referencia el productor son La Colorada, de 4.500 hectáreas y otras 600 linderas arrendadas, y Las Mochas, con 1.100 hectáreas propias más otras 900 alquiladas.
El ciclo ganadero
“Nuestro sistema de producción consiste en rotar y volver al lote cada 4 años, intercalando el mismo con raigrás y pasturas”, afirma Esteves, que siembra unas 400 hectáreas de arroz en La Colorada, el campo principal, y 180 en Las Mochas.
La ganadería es por lejos la actividad más importante dentro de los establecimiento. Cuando se trata de la cría, cuenta con unas 2.500 madres Hereford, con un índice de preñez que va del 85 al 92%. “Tenemos una preñez estabilizada, donde hacemos un servicio estacionado poniendo especial atención a la condición corporal de la vaca”, define como principios básicos que siguen en esta etapa.
El entore de primavera lo hacen desde el 15 de octubre al 31 de diciembre, y el de las vaquillonas de 18 meses durante abril-mayo, unos 45 días.
La cría se hace en los campos de monte, y en la medida que van pariendo y comienza a decaer el estado general, reciben pasturas y raigrás, durante julio-agosto. De esta forma, dice, logran amortiguar la salida del invierno y entrar en óptimas condiciones corporales al servicio.
“Una vez iniciado el servicio, el 15 de noviembre hacemos una ecografía. En el caso de la vaca que está ciclando no se hace nada, mientras que la que está en anestro se le realiza un enlatado de la cría durante 14 días, donde logramos altos índices de ciclicidad con esta técnica”, detalla Esteves. En el terreno del ciclo ideal, un bovino da un ternero al año, período compuesto por nueve meses de gestación y necesita de otros tres meses para recuperarse.
Distinta es la situación de la vaca cola, que compone del 6 al 8% del rodeo y tiene fecha de parición entre el 7 de septiembre y el 7 de octubre. No se le hace ningún estudio y se le da una buena pastura.
Llegado el turno de la recría, Esteves señala que los terneros se venden en marzo con 190 kilos. Los que no den el peso irán a un sistema de recría con suplementación hasta lograr ese peso y venta.
Las hembras de primavera, reposición y refugo son destetadas en marzo y se les asigna un potrero reservado, donde se les enseña a comer para luego pastorear las avenas disponibles en mayo con suplementación y rollos. Esteves calcula una ganancia de 700 gramos por cabeza, que les permite llegar a octubre con un peso de 280 kilos.
Finalmente va a campo natural, donde pasa el verano y toma el servicio en abril con 330 kilos. Por el exceso de lluvias, que perjudicaron a las avenas, difícilmente lleguen a esa cifra. “Si alguna tiene ganancia excepcional, y tiene 320 kilos en noviembre, se realiza un servicio anticipado de 17 meses con inseminación artificial”, agrega.
La genética, propia y bien pura
La carga de animales por hectárea es de 0,70 en La Colorada y 0,85 en Las Mochas, siempre dependiendo del volumen de las pasturas y el clima. “Hemos tenido hasta 10 animales por hectárea, sin ningún tipo de problema. Es coyuntural”, admite.
Cuando se trata de la pureza de la sangre, confía que son muy estrictos: “La mayoría son toros nuestros, por eso hace muchos años que estamos en el programa de hacienda de Puro Registrado en la Asociación Argentina de Hereford. También marcamos animales S/barra, que permite tener sus propios padres”. Evitan adquirir reproductores externos, salvo que sean de una cabaña clásica.
La comercialización, en tanto, se maneja a través de intermediarios. “Por supuesto, a quien ofrezca el mejor precio se le vende el ganado bueno. En la invernada y los terneros macho”, cuenta.
Cómo se alimentan
Una vez levantada la cosecha de arroz, siembran el raigrás con avión sobre los rastrojos; estos verdeos son utilizados para el pastoreo del ganado. Una vez terminado el ciclo en noviembre, preparan la tierra del rastrojo para implantar las próximas praderas. También siembran avenas, sorgos graníferos (maíz, si las condiciones climáticas lo permiten) y de pastoreo. Además, Las Mochas produce unos 3.000 fardos de alfalfa en 25 hectáreas.
Esta rotación de cultivos le permite mantener la sustentabilidad del suelo. “Más o menos de esta forma, plantando leguminosas no llegamos a la materia orgánica inicial del campo, pero se aproxima bastante”, asegura.
Todos los cultivos, a excepción del arroz, son destinados al consumo de la hacienda mediante la cosecha y posterior utilización de silobolsas como conservación (unas 1.200 toneladas de materia verde).
“Todo lo que es sorgo-maíz lo hacemos nosotros. Después, el pellet de girasol lo compramos como aporte proteico, el núcleo vitamínico mineral también, y eventualmente podemos llegar a usar el afrechillo de arroz que se consigue en unos molinos de aquí”, explica.
Por Agustín Monguillot, Semanario Infocampo
El desembarco del arroz
En la década del 90, el cultivo del arroz tuvo su auge en Entre Ríos, y Esteves no quiso quedarse afuera. Tanto es así que en 1996 encaró un proyecto para construir una represa para riego de arroz. Dos años después adquirió Las Mochas y agrandó aún más la superficie de siembra.
En la actualidad cuenta con 1.600 hectáreas libre de monte, donde siembra unas 400 hectáreas de arroz, y rota cada cuatro años. “El cultivo lo hacemos con maquinaria propia, con excepción de la cosecha”, dice Esteves, que cuenta que están construyendo una planta de secado y almacenaje para guardar toda la cosecha.
Además, dice que todos los cultivos que plantan los hacen con fertilizantes de base: “Todos los años, previo al cultivo de arroz, vemos cómo está el campo, y hacemos una medición de nutrientes”.
Esteves sostiene que se mostró sorprendido porque el nivel de fósforo ha aumentado desde que iniciaron con el cultivo de arroz hasta la actualidad. “Lo que ocurre es que a las pasturas les aplicamos fósforo, que es una forma de ir acumulándolo en el suelo”, argumenta.
Claves del manejo
El entore de primavera se hace del 15 de octubre al 31 de diciembre. El 15 de noviembre les hacen una ecografía de anestro.
En la recría, los terneros se venden en marzo con 190 kilos. Las hembras se destetan en marzo, se les enseña a comer y van a campo natural, donde llegan a tomar servicio con 330 kilos.
Usan sólo reproductores propios, forman parte del Puro Registrado de la Asociación de Hereford.

