Un sistema de ganadería extensiva combinada con la mejor genética. La cabaña San Vicente es uno de los casos que refleja el crecimiento exponencial que tuvo la actividad en la región durante las últimas dos décadas, tanto en producción como en tecnología.
Héctor José Cossio, asesor de la cabaña, asegura que son pioneros de genética y que introdujeron la variedad tres octavos en Braford hace 20 años. “Vimos la necesidad de incursionar en un animal con más capacidad de producir carne y la variedad tenía eso. También fuimos pioneros en transferencia embrionaria e inseminación artificial, siempre innovando y tratando de buscar oportunidades y haciendo aportes en el crecimiento de la ganadería en la región”, destaca.
La cabaña hace ciclo completo y cuenta con dos rodeos. Uno, el comercial, con 2.000 vientres que se destinan a producir carne de consumo en la provincia; el segundo, un plantel de reproductores. “Te diría que el sello de San Vicente siempre ha sido el Braford, aunque hoy estamos incursionando en Brangus colorado”, cuenta Cossio, que agrega que son 700 reproductores, 600 de ellos Braford y los restantes Brangus.
Las particularidades que tiene el NOA los lleva a tomar ciertas precauciones. La región tiene una estación marcadamente seca y un período húmedo corto, lo que los obliga a producir y volcar excedentes para el bache forrajero. “San Vicente tiene una parte en secano y unas 700 hectáreas con riego, donde es el gran pulmón para producir forraje y granos”, explica.
Un dato que resalta el manejo de la empresa: en las 1.200 hectáreas que destinan para uso agrícola todo lo que producen lo derivan a alimento para el ganado. O como dicen en el campo, lo transforman en carne. Producen maíz para silo de planta entera, granos de maíz y sorgo, trigo, que lo cambian por pellet, y pasturas para la recría en invierno, en su mayoría raigrás. “Complementamos mucho. Al ser tan deficitario el norte, estratégicamente tenemos que hacer suplementaciones en verano, invierno, primavera y otoño. Siempre estamos atentos, y varía de acuerdo al año climático y a la calidad de las pasturas”, agrega.
Respecto de la preñez, Cossio cuenta que apuntan a ser eficientes, aunque tengan que resignar parte de la carga animal por hectárea: “Estamos abocados más a la productividad y asegurarnos que esa vaca se adapte al norte, sea fértil y muy productora”. Mediante suplementaciones alcanzan un índice de preñez por encima del 80%.
“Hacemos inseminación artificial. La vaquillona se trabaja con servicios adelantado en octubre y noviembre. Después tenemos dos servicios normales que son de diciembre a marzo. En los dos rodeos. En el comercial se hace, y en el de reproductores, gran parte de los servicios es inseminación con repaso nuestro y toros comprados a otra cabaña”, completa.
Desde hace algunos años confían en algunas cabañas prestigiosas como Marcaojo. “Creo que sería un error tratar de cerrarnos. Siempre tuvimos una apertura grande y trabajamos con muchas cabañas buenas en el país. Afuera traemos vía importación de semen para inseminación artificial. Han nivelado bastante para arriba las cabañas argentinas en los últimos tiempos.”
El destete lo trabajan en función de la situación climática de cada año. “Hay veces que se hace un destete anticipado y otras se trabaja con uno más convencional o normal, pero siempre de acuerdo a las categorías. A las vacas con primera cría les hacemos un destete anticipado para poder ser eficientes en esa categoría en el segundo servicio”, detalla.
La sanidad, muchas veces un dolor de cabeza en otras regiones del país, no es un problema por estos pagos. “El NOA es muy sano. En todo lo que hace al paquete tecnológico de prevención, si uno hace un buen plan sanitario y de manejo no debería tener inconvenientes ningún campo. Hoy la tecnología está ajustada para producir y tener pocos problemas”, opina Cossio, que considera lógico trabajar con un concepto de plan sanitario preventivo.
La comercialización de la carne es dentro de la región. Cossio asegura que, en Tucumán, el 85% de la carne es importada debido a la preponderancia de la producción de azúcar y cítricos. Y agrega: “Para hacer un número grueso, si la provincia factura 500 millones en una de esas actividades principales como el azúcar, te diría que importa por ese mismo valor en carne. No te digo llegar al abastecimiento, pero sería muy bueno en algún momento lograr un 40 o 50%. Es un techo”.
Entre los objetivos que se traza la cabaña, Cossio prioriza: “Queremos seguir creciendo, pero también en calidad. Tenemos el reconocimiento y el gran desafío que es aportar genética para los rodeos comerciales, para expandir y potenciar ese nivel de carne que necesita la región”.
Donde más creció la ganadería
El noroeste argentino es quizás la zona que en las últimas décadas tuvo un crecimiento notable. Hace unos meses, el miembro de Aacrea, José Lizzi, mencionaba a Infocampo que registraban unas cuatro millones de cabezas de stock, lo que reflejaba un crecimiento del 83% en los últimos ocho años.
Cossio dio su visión de las obligaciones que enfrenta la región: “El NOA tiene una diversidad de climas y de posibilidades productivas que lo hace particular. Somos productores de granos, tenemos potencial en la ganadería, y la lejanía de los puertos nos obliga a darle valor agregado y transformar en carne lo que se produzca en la región”.
Por Agustín Monguillot, Semanario Infocampo

