En muchos sistemas de producción de carne y leche, los verdeos de invierno son fundamentales debido a que cubren la escasez de forraje que se da en otoño, invierno y a principios de primavera. Especies como la avena, el centeno y la cebada pastoril –también llamada forrajera– tienen características propias que permiten abarcar diversos ambientes y obtener los mejores resultados. Por esto, técnicos del INTA Bordenave –Buenos Aires– brindan recomendaciones para una adecuada elección.
Fernando Giménez, especialista en mejoramiento genético de cereales y oleaginosas de esa unidad del INTA, expresó que “la elección de los cultivares a sembrar es uno de los factores más importantes y, generalmente, los productores le dan mucho menos importancia que a los cultivos agrícolas”.
En la actualidad, existe una amplia variedad de cultivares que poseen características diferentes relacionadas con la producción total, ciclo de producción de forraje y resistencia a enfermedades, entre otras. Esta diversidad, “permite elaborar cadenas forrajeras en las diversas regiones productivas del país”, señaló Giménez quien indicó: “En nuestro país existen muchos cultivares viejos con problemas de productividad y susceptibilidad a enfermedades; por esto, es necesario difundir las variedades que están disponibles en el mercado”.
Para obtener altas producciones y raciones a menor costo, Giménez aseguró que “es necesario una correcta elección del lote, por el contenido de agua en el perfil y la fertilidad, una adecuada elección del cultivar y una siembra en fecha óptima”.

