La Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR) dio a conocer un informe sobre la situación actual del mercado inmobiliario rural, del que surge una conclusión: los precios de la tierra vienen en recuperación, producto fundamentalmente de una demanda que está muy activa, con la irrupción incluso de los pedidos de campos ganaderos, contra una oferta que sigue escaseando.
Todo esto, en medio de los vaivenes políticos de finales del año pasado que hicieron que el ánimo inversor fluctuara entre la cautela y el optimismo, que es lo que domina actualmente debido al rumbo de la economía.
Según la CAIR, el segundo semestre de 2025 marcó un mercado de campos que mostró inicialmente un buen nivel de actividad, aunque luego fue disminuyendo en relación con el ritmo observado durante el primer semestre, principalmente debido a la escasez de oferta.
“Esta situación se evidenció en primer lugar en los campos agrícolas de la Pampa Húmeda y luego se fue extendiendo progresivamente a las distintas zonas”, expresa el documento.
En este contexto, un punto de inflexión relevante ocurrió a partir de la derrota del oficialismo en Buenos Aires, que “descolocó tanto a propios como a ajenos”, lo que tuvo como resultado “mercados que se mostraron erráticos y, en lo que respecta al mercado inmobiliario rural, se observó un freno en la actividad”, afirma CAIR.
No obstante, la reacción llegó casi dos meses después, en octubre con la victoria legislativa nacional de Javier Milei, y no tardó en reactivar la dinámica que se venía sosteniendo durante el primer semestre.
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MERCADO INMOBILIARIO RURAL: OFERTA Y DEMANDA
En este marco, el análisis de la CAIR analiza un par de claves sobre el momento actual del mercado inmobiliario rural.
En primer término, se enfoca en la oferta y la demanda, y asegura que “la actividad continúa firme”, lo que se debe a que “se consolidó el desequilibrio entre la oferta y la demanda, producto de que los campos se vendieron con mayor rapidez de lo que se reponían al mercado”.
“Este leve desbalance se sostuvo a lo largo de los meses, generando una presión alcista sobre los valores”, añade.
Y completa: “En conclusión, una demanda intensa y sostenida frente a una oferta escasa y volátil permitió que algunas zonas mostraran una recuperación de precios, comenzando por los campos agrícolas de mejor calidad edafológica y climática.
¿CUÁLES SON LOS CAMPOS MÁS DEMANDADOS?
Por otro lado, CAIR puntualiza que el interés se concentra inicialmente en los campos agrícolas, para luego extenderse hacia los campos mixtos y, con distintos tiempos, hacia los ganaderos. Este proceso suele iniciarse en la Cuenca del Salado y luego avanzar hacia zonas menos productivas.
“El incremento del interés por campos ganaderos también estuvo impulsado por el buen momento que atraviesa dicha actividad, favorecido por una demanda internacional sostenida de carne vacuna. A esto se suma la opinión positiva de reconocidos especialistas, lo que ha contribuido a que vuelvan a captar atención campos que permanecieron relegados durante largos períodos”.
El mercado inmobiliario rural, otro reflejo del buen momento de la ganadería
¿CÓMO SE COMPRAN Y VENDEN LOS CAMPOS?
En tanto, al abordar las modalidades de compra, CAIR asegura que, en las zonas agrícolas, continúa siendo mayoritariamente al contado, aunque no es inusual encontrar operaciones cerradas con plazos.
“Esto ha vuelto a poner en agenda un tema que había quedado relegado: la tasa de interés aplicada a los saldos financiados. Actualmente, dicha tasa ronda el 5% anual en dólares, aunque sigue siendo un punto de debate entre las partes”, remarca.
En tanto, en las zonas ganaderas, especialmente aquellas más alejadas de los centros urbanos o de consumo, es más frecuente observar propuestas con amplias facilidades de pago.
“En este segmento, el cambio de mercado se percibe más por la mayor fluidez de las operaciones que por aumentos significativos en los valores”, grafica.
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Y adiciona que en el segundo semestre se mantuvo el interés por campos de mayor escala y valuación. “Se registraron consultas activas y operaciones concretadas en propiedades de alto valor, lo que evidencia un fortalecimiento sostenido de este segmento del mercado”, subraya.
MERCADO INMOBILIARIO RURAL: COMPRADORES Y VENDEDORES
Por otra parte, el informe de CAIR se centra en una descripción del perfil tanto de los inversores como de los vendedores.
“El comprador continúa siendo mayoritariamente local y, en términos generales, vinculado al sector agropecuario, aunque no necesariamente a la producción directa. El contexto internacional, marcado por potenciales conflictos bélicos, lleva a los inversores a evaluar destinos alejados de zonas de tensión. En este sentido, nuestra región vuelve a posicionarse como una alternativa atractiva, sumado a un gobierno que se declara abiertamente favorable al sector agropecuario”, explica.
Sin embargo, la Cámara vuelve a insistir con que la Ley de Tierras actual constituye una limitante para atraer estos capitales externos: “Continúa sin definiciones jurídicas claras, situación que debería resolverse a la brevedad con criterios técnicos y previsibles”.
“Asimismo, la vigencia del cepo cambiario para personas jurídicas sigue siendo una traba relevante, ya que impide a las empresas girar dividendos libremente, generando un efecto disuasorio para la inversión en comparación con economías abiertas y dinámicas”, agrega.
En cuanto a los vendedores, continúa predominando la figura del “ciclo familiar cumplido”; es decir, campos pertenecientes a familias con múltiples herederos o sin continuidad en la explotación directa.
MERCADO INMOBILIARIO RURAL: ¿CÓMO INCIDE LA MACRO?
De acuerdo con CAIR, este buen momento de la actividad también se debe a que “los actores del mercado valoran especialmente la estabilidad macroeconómica y un enfoque racional en la gestión pública”.
Por ese motivo, es que la Cámara considera que los precios continuarán con la tendencia alcista: “Se proyecta una valorización progresiva de los activos rurales, siempre que el país logre sostener un entorno predecible, institucionalmente sólido y amigable con la inversión. En este sentido, una baja del riesgo país favorecería un mayor interés inversor”.
E insiste: “El resultado de las elecciones de medio término contribuyó, sin dudas, a una visión más optimista de cara a 2026, con expectativas de mayor gobernabilidad. Un escenario de mayor claridad política y normativa podría impulsar el ingreso de inversiones tanto locales como extranjeras”.
¿Cuál es otro aspecto de política pública clave para apuntalar este repunte? Las retenciones. “El sector espera y necesita políticas de largo plazo, como la eliminación definitiva de los derechos de exportación (DEX), conocidos como retenciones, o al menos el anuncio de una reducción gradual hasta su eliminación, bajas en las tasas de interés para tener acceso al crédito con fines productivos”, indica el estudio.
“Estas señales, cuando son consistentes y sostenidas, refuerzan la confianza y generan un efecto contagio en los inversores, especialmente entre los productores, que buscan no quedar al margen de un escenario favorable. Reglas claras y previsibles son esenciales: sin un horizonte definido, no hay inversión”, profundiza.
Así es que, “algunas áreas ya exhiben señales claras de un proceso lento pero sostenido de revalorización. Esta tendencia está estrechamente ligada a las expectativas económicas y políticas del actual gobierno, siendo su alcance y duración dependientes del desempeño en estos frentes”, enfatiza.
Bajo todo este panorama, concluye que “el desafío para los operadores del mercado inmobiliario rural será actuar con cautela y prudencia al momento de tasar, evitando caer en excesos de optimismo. Tasar correctamente en contextos de valores firmes siempre resulta complejo. La evolución de la demanda y, especialmente, del plan económico será clave para sostener esta dinámica en el tiempo”.

