En los últimos días, una serie de tormentas que pasaron por la zona núcleo han sido un verdadero respiro para suelos y cultivos que se encontraban en una verdadera situación de estrés ante la desaparición de las lluvias ocurrida a lo largo de casi todo enero.
“Subió al 20% la soja regular a mala en la región núcleo, pero llegó el auxilio del agua”, subrayó la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), en su informe semanal que releva la situación de los cultivos en su zona de influencia (sudeste de Córdoba, norte de Buenos Aires, centro-sur de Santa Fe y Entre Ríos).
No obstante, las pérdidas en algunos lotes han sido inevitables: el Panorama Agrícola Semanal (PAS) publicado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires redujo en un millón de toneladas el pronóstico de cosecha de maíz.
La “mancha” de la sequía crece y la luz amarilla comienza a enrojecer en la zona núcleo
EL ALIVIO CLIMÁTICO EN LA ZONA NÚCLEO
Según la GEA, las precipitaciones de las últimas horas fueron clave porque la soja de primera está en pleno período crítico, a lo que se suma el optimismo por pronósticos de nuevas tormentas para la región.
“La convalidación de estos pronósticos significaría el comienzo de una normalización del patrón pluvial de febrero”, señaló el consultor en clima de la entidad, Alfredo Elorriaga.
El reporte rosarino muestra que, de todos modos, como suele suceder en estos eventos climáticos, hubo “ganadores y perdedores”: el sudeste de Santa Fe es la zona que sigue consolidándose como epicentro de la sequía.
“Lo bueno es que la inestabilidad seguirá hasta el vienes. También hay dos nuevos frentes para el lunes y miércoles próximos y nuevas posibilidades de lluvias, aunque intermitentes y aisladas”, remarcó la GEA.
Como ejemplos, en el norte de Buenos Aires donde la necesidad de lluvias era crítica, el canal Meteorológico de Salto en whatsapp, midió 34 milímetros en esa localidad, 71 en Pergamino, 18 en Arroyo Dulce, 36 en Tacuarí, 53 en Berdier, 41 en Inés Indart, 32 en La Invencible, 35 en La Ernestina, 28 en Hunter, 36 en Las Saladas, 46 en Gahan y 50 en Monroe.
El mapa diario que elabora el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) también muestra cómo los mayores acumulados estuvieron en gran parte de la zona núcleo, sobre todo bonaerense.
En el este y sudeste cordobés también celebraron, con acumulados que llegaron a superar los 90 milímetros en las últimas 24 horas, según información de la Administración Provincial de Recursos Hídricos (APRHI).
EL IMPACTO EN LA SOJA DE PRIMERA
Lo más importante de estos aportes hídricos es que llegan justo para frenar un deterioro de la soja y el maíz que ya podía llegar a ser terminal.
“Ésta fue una semana de desmejora por el estrés termo hídrico para la soja de la región núcleo, ya que aumentó 5 puntos porcentuales el área con lotes de condiciones regulares a malas (5%). Un 42% de los cuadros está en buenas condiciones, 35% en muy buenas y solo el 3% se considera excelente”, repasó la GEA.
La soja de primera de la región núcleo venía definiendo rindes con un deterioro que se intensificaba semana a semana, con algunas zonas -puntualmente, el sur santafesino- donde los técnicos estiman una caída del rinde potencial de 20 a 40%. Para el resto, el daño está más contenido y sería cerca del 10%.
Pero todos coincidían en la necesidad urgente de contar con al menos 10 a 15 milímetros esta semana y así ganar tiempo para alcanzar las lluvias que se pronostican para la próxima, que es lo que de manera generalizada está ocurriendo.
La sequía que alarma a la zona núcleo: en enero llovió menos de la mitad del promedio histórico
Así, “donde llovió, se renuevan las expectativas de una buena campaña”, subrayó el análisis de la BCR.
Y agregó, citando técnicos de Pergamino: “Tal vez nos dejamos en el camino un 10% del potencial. Pero con una lluvia así, el cultivo avanza 10 días por lo menos y se ve otra lluvia en camino… O sea, la campaña está solucionada acá”.
No obstante, como se mencionó, hay zonas donde la situación es muy complicada, como el centro-sur y el extremo sudeste de Santa Fe, donde la necesidad de lluvias importantes es urgente para detener la caída del potencial de rinde.
“Desde María Susana a Bigand y en las cercanías de Rosario, como en la zona de Aldao, Figuera y San Jerónimo se habla del intenso ataque de arañuela y trips, de controles que no dejan de hacerse cada día, y de pérdidas de rindes de alrededor de un 20% sobre el potencial del cultivo de soja de primera”, ejemplificó la GEA.
Los asesores de la región advierten que hay sojas que ni siquiera cerraron el entresurco y mencionan que se ha detenido el llenado de granos, el inicio de vaneo y plantas con escaso desarrollo.
¿Y LA SOJA DE SEGUNDA?
En el caso de la soja de segunda, el panorama está aún más al límite: las zonas más afectadas perdieron un 30% del potencial y hay lotes que pueden perderse si no les llega el agua.
“El 30% de la soja de segunda está de regular a mala, hay un 35% buena, un 30% muy buena y un 5% excelente. La falta de agua que padeció en enero detuvo el crecimiento: ‘Las plantas no han cerrado los surcos y no superan a la paja de trigo’, señalan los técnicos”, expresó la GEA.
En Bigand, hay rodeos prácticamente marchitos y pérdidas de plantas. “Aún con una lluvia importante, no se van a lograr los rendimientos máximos que pensábamos a fines del 2025”, advierten los técnicos. Se estima que ya se perdió más del 30 % del potencial de producción.
En María Susana calculan que se perdió un 20%. Por el otro lado, en Carlos Pellegrini y Teodelina la soja de segunda “está aguantando”, resumen en el área. Aprovecharon muy bien las lluvias de noviembre y diciembre, “tiene aún la capacidad de expresar gran parte del potencial, pero tiene que llover”, advierten.
MAÍCES TARDÍOS Y DE SEGUNDA: HECTÁREAS EN JAQUE Y PÉRDIDAS
En paralelo, hay una gran preocupación por los maíces tardíos y de segunda. “El cultivo más comprometido es el maíz tardío y de segunda”, continuó la GEA.
En buena parte del centro-sur santafesino, el cultivo se encuentra en condición regular a mala y, sin haber ingresado aún en floración, depende de lluvias inmediatas. La situación es especialmente delicada en Aldao, Figuera, San Jerónimo y también en los alrededores de Carlos Pellegrini, donde, pese a haber recibido algo más de agua en eventos anteriores, ya se habla de recortes que llegan al 50%.
“Es gravísimo el estado de los maíces de segunda, sobreviven no sabemos cómo”, dicen en Bigand. En Teodelina, el estrés hídrico ya se refleja en las panojas de los maíces tardíos. “Venían muy bien, pero se les acabó el agua y el deterioro es cada día mayor”, señalan.
Casi U$S 3.500 millones: una primera estimación de las pérdidas que ya está generando la sequía
En cambio, en el noroeste bonaerense, como en Junín, aseguran que los maíces tardíos prácticamente no sintieron los días de calor extremo ni el déficit hídrico. En Pergamino, tras las lluvias, los técnicos esperan que se puede dar una recuperación notable del cultivo.
Sin embargo, el maíz temprano aún sostiene una esperanza de un rinde medio de 108 qq/ha. De acuerdo con el reporte rosarino, el cultivo entra en la recta final de su ciclo y la cosecha con destino a grano se adelantaría y se iniciaría a mediados de febrero.
“Hbo un desecamiento abrupto, se va a adelantar la cosecha unos 15 días, ya medimos maíces con un 20% de humedad”, dicen en Aldao. Los primeros lotes levantados para hacienda empiezan a ponerle números a una campaña marcada por la falta de agua. En María Susana ya se cosecharon algunos cuadros calificados como “de 7 puntos”, con rindes que, una vez corregidos, se ubican entre 103 y 117 qq/ha.
El contraste aparece hacia el sur de Rosario. En la zona de Sanford, uno de los sectores más castigados por el déficit hídrico, los rindes relevados van desde 65 y 75 hasta 90 qq/ha, reflejando de lleno el impacto de la sequía sobre el llenado de granos e incluso sobre el periodo crítico.
LAS PÉRDIDAS DEL MAÍZ
La realidad es que el daño está y la Bolsa de Cereales de Buenos Aires lo cuantificó: redujo en un millón de toneladas su pronóstico productivo para el cereal.
Según el Panorama Agrícola Semanal de la entidad porteña, con la siembra casi completamente finalizada, con los últimos lotes tardíos avanzando en el NEA y el NOA, la cosecha de lotes tempranos también comienza a tomar ritmo en Entre Ríos y el norte de Santa Fe, con rindes en torno a 60 y 70 qq/Ha, respectivamente.
En este marco, el 87 % del área en pie mantiene condición de cultivo Normal/Buena, y la condición hídrica permanece constante. Sin embargo, en el sur de Córdoba principalmente y sectores del sur del área agrícola, los planteos tempranos afectados por la falta de humedad durante el período crítico presentan mermas de rendimiento e incluso perdidas de área, destinando los peores lotes a picado con destino forrajero.
“Como consecuencia, se realiza un ajuste a la baja en la proyección de producción, que pasa de 58 a 57 millones de toneladas, y queda sujeta a la ocurrencia de lluvias durante lo que resta del ciclo que permitan sostener las actuales expectativas de rinde en el resto del área agrícola”, subrayó el informe.
En cuanto a la soja, cuya siembra ya culminó, también citó algunos problemas:
- Se registra una caída en la condición de cultivo Normal/Buena -8,6 de p.p. y de -5,6 p.p. en la condición hídrica Adecuada/Óptima.
- Más del 40 % de la soja de primera transita el período de definición de rendimiento sobre el centro del área agrícola bajo limitantes condiciones hídricas, mayormente sobre el Centro–Este de Entre Ríos, Sur de Córdoba y en menor medida sobre ambos núcleos, mientras que en el Norte de La Pampa y Oeste de Buenos Aires los lotes evolucionan bajo adecuadas condiciones de humedad.
- Se espera que las lluvias registradas en las últimas horas continúen para recargar los perfiles y sostener el potencial de rendimiento.
- En soja de segunda, el 16 % ya ha iniciado etapas reproductivas, bajo condiciones de déficit hídrico, registrándose abortos de flores y hasta pérdidas de plantas en casos extremos. Se espera que continúen las lluvias para enfrentar el período crítico sin limitantes hídricas.

