La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación (SAGYP) subrayó en un comunicado que la molienda de trigo pan alcanzó en marzo un total de 557.486 toneladas, lo que constituye el volumen más elevado para el tercer mes del año desde 2020.
“En términos interanuales, el nivel de actividad mostró un crecimiento significativo respecto de marzo de 2025, cuando se habían procesado 496.391 toneladas, lo que implica un aumento de 61.095 toneladas (+12,3%)”, indicó la dependencia que conduce Sergio Iraeta.
Por otro lado, al comparar con el mes inmediato anterior, febrero de 2026 (463.558 toneladas), la molienda evidenció una suba de 93.928 toneladas (+20,3%), reflejando una marcada recuperación en la actividad industrial.
Asimismo, en el acumulado del primer trimestre de 2026, la molienda de trigo pan totalizó 1.508.358 toneladas, “evidenciando un sólido nivel de actividad en los primeros meses del año”, se ufanó Agricultura.
¿FALTA TRIGO, COMO DICEN LOS MOLINOS?
Para el Gobierno, “este desempeño se enmarca en una campaña triguera excepcional, con una producción estimada en 27,9 millones de toneladas, un nivel récord histórico que consolida la disponibilidad de materia prima para la industria molinera”.
Precisamente, el comunicado de Agricultura puede leerse como una suerte de respuesta política sutil frente a la advertencia que formuló hace una semana la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM), relacionada con una supuesta falta de materia prima que estaba complicando a la actividad.
La paradoja de la supercosecha: los molinos dicen que no consiguen trigo y se declaran en alerta
No fueron pocos quienes leyeron esa alerta de FAIM como un pedido para que haya algún tipo de intervención que asegure oferta a bajo costo para los molinos locales, recordando las épocas del kirchnerismo cuando a través de los polémicos ROE (Registros de Operaciones de Exportación) o de los “cupos exportables”, se establecían límites al libre comercio del cereal que perjudicaban al productor para favorecer a la industria.
“El dinamismo observado en la molienda de trigo pan responde, en gran medida, a la mayor disponibilidad de grano derivada de la cosecha récord, destacando el fortalecimiento del agregado de valor en origen, la generación de empleo, su impacto positivo sobre el abastecimiento interno y potencial exportador”, completó, al respecto, Agricultura.
Lo que denunció la FAIM fue que “los molinos harineros, además de tener que hacer frente a la escasez de partidas de trigo aptas para panificación, ahora también están registrando dificultades para poder abastecerse del cereal, lo que genera preocupación en el sector”.
Citando datos oficiales, la Federación sustentó sus afirmaciones en que, en el primer cuatrimestre del ciclo comercial de trigo 2025/26, la molienda de trigo en la Argentina fue de 1.963.746 toneladas, una cifra apenas 1% superior la registrada en el mismo período del año anterior.
En cambio, “la cosecha argentina de trigo 2025/26 fue de 27,9 millones de toneladas, es decir, un 50% más que en 2024/25, y el crecimiento de la molienda está muy lejos de reflejar esa dinámica”, advirtió Diego Cifarelli, presidente de la FAIM.
Y añadió: “Cuando comenzó el ciclo comercial del trigo 2025/26, en diciembre pasado, se advertía un problema generalizado de calidad, pero jamás se proyectó que, con una cosecha histórica, podríamos llegar a tener problemas de abastecimiento”.
Como se mencionó, aunque la entidad no hizo referencia al respecto, su reclamo hizo recordar a las gestiones del kirchnerismo cuando la comercialización del trigo no era libre, sino que se fijaban cupos exportables o se establecían los “ROE” con los que siempre se buscaba garantizar que la oferta interna del cereal, para “garantizar el pan en la mesa de los argentinos”, estuviera asegurada.
En este caso, de alguna manera FAIM sugirió que esta puja está presente y los perjudica: subrayó que la exportación al pasado 15 de abril –último dato oficial disponible– había comprado 14,47 millones de toneladas de trigo 2025/26 versus 9,66 millones en la misma fecha del año pasado, cuando la molinería había solo adquirido 2,60 millones de toneladas, una cifra similar a la registrada al 15 de abril de 2025 (2,65 millones).
Al respecto, Cifarelli sostuvo que, “como sucede habitualmente, la molinería es el sector que ofrece los mejores precios porque está dispuesta a reconocer las partidas con calidad panadera, que ciertamente no abundan en la presente campaña”.
“Sin embargo, aún ofertando precios muy superiores a los del promedio del mercado, la mercadería no aparece en los volúmenes que el sector requiere, lo que genera una genuina inquietud en la molinería”, apuntó.
¿POR QUÉ, PARA LOS MOLINOS, FALTA TRIGO?
Bajo este panorama, entre las hipótesis que pueden llegar a explicar ese fenómeno, FAIM incluyó la generación de liquidez con ventas abundantes de maíz temprano por parte de los productores –cereal que registró también una cosecha extraordinaria en 2025/26– y el hecho de que el valor relativo del trigo cayó mucho con respecto a los fertilizantes, insumo clave que experimentó un aumento considerable de precios en los últimos meses.
En otras palabras, que los productores tienen trigo acopiado a la espera de mejores precios, una actitud natural de cualquier sector que utiliza su mercadería buscando mejores resultados económicos.
“Como sector confiábamos en la posibilidad de tener una mayor actividad en la presente campaña y eso nos entusiasmaba, pero a este ritmo de compras de trigo no vamos a poder cumplir tales expectativas”, continuó Cifarelli.
Sobre este tema, la FAIM repasó los propios datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, que muestran una proyección 2025/26 de procesamiento interno de trigo de 7,2 millones de toneladas, contra 6,4 millones en los ciclos anteriores.
“Si se mantiene en el tiempo la situación vigente, no llegaremos a cumplir con la expectativa de crecimiento y eso representa menos trabajo argentino y menos valor agregado en origen”, resumió Cifarelli.

