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Trigo en alerta: un invierno que no fue acelera su desarrollo y enciende el riesgo de enfermedades

El julio cálido y muy húmedo adelantó el desarrollo del trigo en la región núcleo y elevó la preocupación por la aparición de enfermedades. El cambio de tiempo que se viene puede ser clave para contener el riesgo.

infocampo

El trigo atraviesa un invierno atípico en la región núcleo. Después de un julio marcado por lluvias, temperaturas elevadas y escasa radiación, los lotes muestran un desarrollo que sorprendió a los técnicos: algunos ya comienzan a encañar cuando, en condiciones normales, todavía deberían estar en pleno macollaje.

El principal llamado de atención no pasa únicamente por el estado actual de los cultivos, que en general es bueno, sino por lo que puede ocurrir en las próximas semanas.

La combinación de humedad y temperaturas relativamente altas generó un ambiente muy favorable para el avance de enfermedades, justo cuando el cultivo atraviesa una etapa clave para definir su potencial.

“El flujo polar, instalado en la Patagonia, no ha logrado avanzar con suficiente consistencia como para vencer la circulación cálida y húmeda del noreste, que se ha mantenido predominante”, explicó el consultor Alfredo Elorriaga en el último informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).

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UN TRIGO QUE SE ADELANTÓ MÁS DE LA CUENTA

La red de técnicos de GEA/BCR advierte que el trigo presenta un marcado adelantamiento fenológico.

Por ejemplo, en Corral de Bustos, Córdoba, señalaron que los cultivos “están muy lindos, pero más adelantados de lo que deberían”, y remarcaron que habitualmente el primer nudo comienza a marcarse entre el 15 y el 25 de agosto. Sin embargo, ya hay lotes que están próximos a encañar.

duo radiacion

La misma preocupación aparece en la localidad santafesina de María Susana, donde los técnicos hablan de un “aparente anticipo de encañado”.

Al mismo tiempo, destacan un aspecto positivo del invierno húmedo: “Hay un gran desarrollo radicular” que podría permitirle al cultivo explorar horizontes más profundos y acceder a una mayor cantidad de nutrientes.

EL TRIGO, CON TEMOR A LAS ENFERMEDADES

El problema es que este adelantamiento modifica el escenario de la campaña. El cultivo está avanzando rápidamente mientras persisten condiciones ambientales que favorecen la presencia de patógenos.

Por eso, aunque actualmente no se observan enfermedades generalizadas, el potencial para que aparezcan focos importantes es elevado.

“Las enfermedades progresarán; de hecho, ya se ven manchas por tizón bacteriano”, advierten desde el norte bonaerense, más precisamente desde Pergamino.

En General Pinto, en tanto, señalan que las condiciones son “altamente predisponentes a infecciones” y remarcan: “Peligro por los hongos, hay, pero por ahora el cultivo está bien”.

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El escenario más preocupante aparece en Alvear, donde los técnicos sintetizan el riesgo con una definición contundente: “Al trigo le falta un invierno lógico. Un año así no es para el cultivo”.

La advertencia se explica por la persistencia de humedad y temperaturas superiores a las habituales para esta época. “Tenemos un ambiente ideal para que las enfermedades despierten y exploten. Rogamos que no se despierten; si se levanta el fusarium, va a ser un problemón”, mencionan.

La situación obliga a mirar las próximas semanas con especial atención. “Necesitamos al menos 15 a 20 días de frío y sol, que limpie y nos dé tiempo con las enfermedades”, concluyen.

La paradoja es que, pese a la falta de radiación, el trigo todavía muestra un muy buen estado general. En Bigand aseguran que los lotes están “muy buenos, macollando” y que no se observan problemas asociados a la falta de luminosidad. Allí se están logrando entre 500 y 600 macollos por metro cuadrado, un dato que sostiene las expectativas productivas.

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En Pergamino también observan una respuesta favorable a las temperaturas de fines de julio: “El incremento en las temperaturas a finales de julio le cayó bien al cultivo. Aceleró su crecimiento, acumuló biomasa, logró uniformidad y tomó color por la absorción de nitrógeno. El número de macollos será muy bueno”.

¿Y CÓMO VIENEN LOS RINDES DEL TRIGO?

El déficit de radiación, sin embargo, es una variable que no pasa inadvertida. Según el análisis de la red de estaciones GEA/BCR, entre el 1° de junio y el 31 de julio la región recibió entre un 20% y un 40% menos de radiación que durante el mismo período de 2025.

La diferencia es relevante porque el ciclo anterior combinó lluvias abundantes con una condición decisiva para el trigo: buena disponibilidad de sol y frío durante las etapas críticas. Ese escenario fue uno de los pilares que permitió alcanzar un rendimiento promedio récord de 60 qq/ha.

Ahora, la pregunta es si la menor radiación y el invierno cálido pueden limitar el potencial de esta campaña. Por el momento, los técnicos no ven un impacto significativo. Incluso, desde San Gregorio remarcan que los lotes presentan “mejor estado de cultivo que el año pasado”.

“La expectativa inicial de alcanzar los 60 qq/ha ya era considerada “extremadamente difícil”, aunque todavía quedaba abierta la posibilidad de acercarse a los 50 qq/ha. El desafío cobra otra dimensión si se tiene en cuenta que el promedio histórico de la región desde 2010 se ubica en 37 qq/ha”, dicen en la BCR.

EL FRÍO VUELVE Y PODRÍA ALIVIAR AL TRIGO

En este punto, el pronóstico empieza a jugar a favor del cultivo. El informe de la BCR anticipa una mejora de las condiciones meteorológicas para los próximos días, con rotación del viento al sector sur, mayor estabilidad y el regreso de temperaturas más propias del invierno.

precipitacion julio

Incluso, para el lunes se esperan heladas en la región, con mínimas que podrían ubicarse entre -2 y -4 °C. Después de un julio dominado por la circulación cálida y húmeda, el ingreso de aire frío y seco representa una señal positiva, especialmente desde el punto de vista sanitario.

“Si la posición del anticiclón del Atlántico que estuvo inyectando humedad se retira y pasa a ganar protagonismo la circulación fría, hay buenas chances de tener condiciones más típicas del invierno”, anticipó Elorriaga.

Así, el trigo llega a agosto con una combinación que obliga a seguirlo de cerca: cultivos bien implantados, buen desarrollo radicular y una importante generación de macollos, pero con un adelantamiento fenológico que puede dejarlo más expuesto a enfermedades.

La llegada del frío y el sol aparece ahora como una pieza clave para ordenar el ciclo y, sobre todo, darle al cultivo tiempo para expresar su potencial sin que la presión sanitaria termine condicionando la campaña.

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