Con la conducción de Marcos y Paloma Bokser, el segundo episodio de Infocampo Estudio analizó a fondo el potencial del riego a nivel nacional.
Y uno de los epicentros sucede por estos días en el norte de la Patagonia, en Río Negro., un territorio llamado a ser la nueva “zona núcleo”, por su potencial agrícola, similar al del cinturón maicero estadounidense, aunque para poder conseguirlo necesita avanzar con fuerte inversiones en tecnologías de irrigación.
Infocampo Estudio es la propuesta audiovisual de Infocampo que busca profundizar en las noticias del sector agropecuario mediante el diálogo con especialistas y mayor análisis de fondo.
EL RIEGO Y EL POTENCIAL RÍO NEGRO
El desafío de expandir la frontera agrícola mediante la incorporación de sistemas de riego tecnificado es uno de los debates actuales.
El ministro de Desarrollo Económico y Productivo rionegrino, Carlos Banacloy, remarcó que “es una provincia continental que tiene un río propio que nace y desemboca dentro de la propia provincia, que tiene más de 600 m³ por segundo de promedio y recorre 675 kilómetros”.
“Genera distintos valles conocidos históricamente como el Alto Valle, el Valle Medio, el Valle Inferior, que han tenido una matriz productiva durante muchos años muy identitaria como fue la producción de peras y manzanas, pero que en los últimos 10 años sufrió una gran transformación”, analizó.
Según indicó, el camino llevó también al “descubrimiento” del potencial productivo para otro tipo de agriculturas en la región.
“Más que nada en todo lo que tiene que ver principalmente con su ganadería, que fue demandando mayor agricultura claramente tras lo que fue el corrimiento de la barrera sanitaria en hace más de 10 años y que obligó al desarrollo de una ganadería mucho más intensiva, y se empezó a descubrir su verdadero potencial. Al someterlas a distintos sistemas de riego fueron rompiendo récords en todo tipo de producción, desde maíz, cebada, centeno, soja, trigo, y esto fue generando una demanda de tierra para grandes inversiones que empezaron a venir de manera aislada”, expresó.
El camino llevó a una mirada provincial de buscar una mayor infraestructura eléctrica fundamentalmente.
LA MIRADA DE LOS ESPECIALISTAS
Al respecto, el asesor agronómico rionegrino Nicolás García, especialista en el desarrollo de esta tecnología en esta región, explicó que en líneas generales que el costo de inversión ronda los u$s 4.000 por hectárea.
Se trata de un monto elevado que, si bien garantiza y estabiliza las producciones, requiere de una infraestructura acorde para poder ser desarrollado.
“El costo por hectárea para adaptar los campos ronda los u$s $500 en lo que es movimiento de suelo, después hay que ver cómo se lleva el agua a ese lugar, si se hace en canales o directamente mediante bombeo desde el río. Y ya en lo que es la máquina de riego obviamente hay otras variables del tamaño y de qué tipo de equipamiento, pero en líneas generales es entre u$s 3.000 y u$s $4.000”, analizó.
Sobre este valor coincidió el titular de la cátedra de riego y drenaje de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA), Alejandro Pannunzio, quien recibió a Infocampo Estudio en la facultad y explicó los beneficios y el potencial de esta tecnología, a nivel país.
“Lo que hay que saber es que en la República Argentina en promedio llueven 600 milímetros, pero ocurre que el 36% del área del país tiene clima húmedo y subhúmedo, y el resto árido. Entonces para poder ampliar la zona de riego hay que tener un potencial de agua disponible”, analizó Pannunzio.
“De la superficie actual de riego del país que tenemos aproximadamente, 2,4 millones de hectáreas, con estas nuevas tecnologías y el agua disponible podemos aspirar a llegar hasta 10 millones de hectáreas y esto nos sacaría de alguna manera de un problema grave que padecemos: por ejemplo, la sequía de 2023 nos costó el equipamiento para 5 millones de hectáreas”, graficó.
EL CRÉDITO PARA IMPULSAR EL RIEGO
Otro aspecto fundamental para alcanzar los objetivos va de la mano de la posibilidad de parte de los productores para poder hacerse de los equipos. Y allí es donde el financiamiento bancario entra en juego y cumple un rol preponderante.
En los estudios estuvo Rodrigo Luis García, subgerente general principal de Negocios del Banco de la Nación Argentina.
García explicó que desde la casa matriz se “le dio un impulso y se amplió la posibilidad de extender plazos y mejorar las condiciones, no solamente para productos nacionales sino también importados, porque había todo un conjunto de mejoras tecnológicas que no estaban todavía disponibles en el país por medio de los fabricantes y que los fabricantes fueron incorporando para mejorar su oferta”.
“Y todo esto con plazos de gracia de hasta 12 meses, o sea plazos que le dan a esa inversión inicial que uno tiene que hacer, y que tiene un costo grande, la posibilidad de hacer frente a la cancelación del crédito”, explicó.
LA “NUEVA ERA” DE LA GANADERÍA
Quien también estuvo en el programa fue el analista ganadero Luis Tonelli, quien se explayó acerca de los principales elementos que componen lo que entiende como “una nueva era de la ganadería”.
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“Desde mediados del año pasado se ve un cambio fenomenal en el mercado internacional de carne vacuna: en aquel momento algunos la veíamos un poco más clara, y yo lo comencé a llamar la nueva era de la ganadería, porque si bien la palabra ‘boom’ es acorde al momento, es bastante más largo que un boom”, expresó.
“Es un periodo muy largo que va a durar pienso entre 3 y 8 años. Yo digo cinco, en donde la demanda va a estar insatisfecha, la oferta va a estar corta y esto ocurre en el mundo. Lo que está pasando acá es ‘copio y pego’. De modo tal que un poco este escenario fantástico que hoy vivimos es un escenario que los productores pueden proyectar a un periodo suficientemente largo para invertir recuperar y quedarse con la diferencia”, indicó.
En tanto, agregó: “El incentivo es lo que mueve todo y la realidad es que desde hace 3 años, y más allá de los errores o aciertos que haya tenido este gobierno, tuvo un puntapié inicial extraordinario que fue devolverle a la Argentina la posibilidad de conectarse al mundo sin ningún tipo de restricción, y eso fue un incentivo de tal magnitud que el hecho de no prohibir, o de no cuantificar o limitar exportaciones, la ganadería lo entendió muy rápidamente”.
“En términos generales, el ganadero entendió que tiene que pisar el acelerador y que lo que está ocurriendo en el mundo lo puede disfrutar de modo tal que yo estoy viendo que la Argentina en los últimos años ha pegado una digamos una mejora significativa en todo lo que es eficiencia y fundamentalmente en el aspecto reproductivo, que es la génesis de todo el proceso: sin terneros no hay carne”, sumó.
También habló de consumo: “Estamos viendo la realidad estructural de hacia dónde va la carne de vacuna, que es cara, debe ser cara, y no tiene otra forma de subsistir si no es cara”.
“Es decir: durante muchos años vivimos una fantasía de carne barata subsidiada o en todo caso generada por intervenciones de las políticas públicas. La realidad es que en el mundo se consume el 80% de pollo y cerdo, y 20% de vacuno”, sumó.
“Hoy consumimos 45 kilogramos por persona, hace 60 años consumíamos 80 y dentro de 10 años vamos a consumir 35 kilos. Va a seguir bajando porque claramente necesitás 3 años y medio desde que vos gestás el embrión de un vacuno hasta que tenés la carne disponible. El dato para mí que es central es que cuando consumíamos 80 kg de carne vacuna consumíamos 12 de pollo, y el total era 92. Hoy consumimos 115 kg de carnes totales”, comparó.
INFOCAMPO ESTUDIO #02: LA HORA DEL RIEGO
INFOCAMPO ESTUDIO #01: ALERTA RUTAS

