La garrapata bovina continúa representando uno de los principales desafíos sanitarios para la ganadería, no solo por las pérdidas productivas que genera en los rodeos, sino también por las enfermedades que puede transmitir y por el riesgo asociado al uso de productos veterinarios destinados a su control.
En este contexto, Matías Martiarena, consejero del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), puso el foco en las distintas dimensiones que presenta una problemática que requiere estrategias sanitarias precisas y un manejo responsable dentro de los establecimientos.
“El tema de garrapata es muy complejo desde un montón de aristas, desde lo productivo, desde las enfermedades que ocasiona y también de los residuos en carne, que es lo que muchísimo nos preocupa”, señaló Martiarena durante una jornada organizada por el IPCVA en Goya (Corrientes). Cabe recordar que el Litoral es una de las zonas más complicadas por este parásito.
La preocupación no se limita a los establecimientos donde ya está presente. El dirigente también remarcó la necesidad de preservar las regiones que permanecen libres y evitar que la situación epidemiológica de otros países de la región termine impactando sobre la Argentina.
Garrapata: un problema complejo, pero no imposible de resolver.
Matías Martiarena, Consejero del IPCVA, se refirió a uno de los desafíos de la producción ganadera en algunas regiones del país: la garrapata y su impacto productivo.
Prevención, control, erradicación y,… pic.twitter.com/DpG5aHpkrW
— IPCVA (@IPCVA) September 28, 2026
GARRAPATA: PROTEGER LAS ZONAS LIBRES
En ese sentido, Martiarena planteó que el escenario regional obliga a mantener una vigilancia permanente y a reforzar las medidas de prevención.
“Hay países de la región que están muy complicados al respecto y, sin dudas, hay que estar muy atentos a que eso que está pasando no nos pase”, sostuvo.
El desafío, según explicó, tiene dos dimensiones diferentes: evitar el avance del ectoparásito hacia zonas donde todavía no está presente y, al mismo tiempo, desarrollar estrategias eficientes en aquellas regiones donde la garrapata ya se encuentra instalada.
La dificultad aumenta debido a las consecuencias que puede generar sobre los índices productivos. Entre los principales problemas sanitarios asociados aparece la transmisión de enfermedades como la tristeza bovina, que puede afectar de manera significativa el desempeño de los animales y, por lo tanto, los resultados económicos de los establecimientos.
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“Productivamente genera pérdidas muy grandes y erradicarla es muy complejo. Que sea complejo no quiere decir que sea imposible y, haciendo un gran esfuerzo, se puede eliminar este parásito”, afirmó el consejero del IPCVA.
A la complejidad propia del control se suma otro aspecto que adquiere especial relevancia para la cadena de la carne: el correcto uso de los productos veterinarios.
Para Martiarena, el cumplimiento de los períodos de carencia debe formar parte central de cualquier estrategia sanitaria, tanto cuando se busca controlar la presencia del parásito como cuando el objetivo es avanzar hacia su erradicación.
“Sin dudas, donde hay que estar muy atento es en respetar los períodos de carencia de los productos, tanto de retiro como también de la aplicación, dependiendo de qué estén haciendo, si es control o erradicación”, explicó Martiarena.
El consejero remarcó que el seguimiento del calendario sanitario no constituye solamente una cuestión vinculada al resultado individual del productor, sino que también tiene implicancias para toda la cadena de valor.
“Es importantísimo hoy hacerlo de manera eficiente, estar muy atento a lo que pasa con el almanaque, porque eso genera disrupciones también mucho más grandes que perjudican no solamente al productor, sino a toda la cadena”, concluyó Martiarena.

