En los ambientes donde el agua condiciona la producción ganadera tradicional, el búfalo encontró una oportunidad.
Su capacidad para adaptarse a zonas de esteros, bañados y campos bajos convierte a esta especie en una alternativa con potencial para ampliar la frontera productiva y diversificar los sistemas ganaderos argentinos.
Corrientes es uno de los territorios donde esa posibilidad cobra mayor dimensión. Allí, especialistas del INTA estudian el comportamiento, la reproducción, la nutrición y el desempeño productivo de los animales para generar información local que permita aprovechar ambientes que presentan limitaciones para otras actividades.
“La investigación abarca manejo, reproducción, alimentación, adaptación y comportamiento productivo”, explicó Luis Gándara, especialista en ganadería del INTA Corrientes.
La estación experimental cuenta con el único rodeo bubalino propio del INTA, una plataforma que permite realizar ensayos a campo y obtener información bajo condiciones representativas del territorio.
EL BÚFALO Y SU POTENCIAL GANADERO
El interés por el búfalo no responde únicamente a su rusticidad. La especie puede transformar recursos forrajeros de ambientes húmedos en carne y leche, y complementar a la ganadería bovina allí donde las condiciones del suelo, el agua o el clima imponen mayores restricciones.
El rodeo experimental del INTA Corrientes está compuesto por 18 bubillas, 23 madres, 18 bucerros y un reproductor o butoro. La diversidad de categorías permite observar distintas etapas del ciclo productivo y comparar alternativas de manejo.
“El enfoque no plantea reemplazar la ganadería bovina, sino complementar y diversificar los sistemas productivos mediante el uso de ambientes con características diferentes”, señaló Gándara.
Ese concepto también comienza a tomar forma en Santa Fe, donde el Gobierno provincial impulsa una estrategia para consolidar la actividad a partir de la articulación entre productores, industria, ciencia y Estado.
“En Santa Fe implementamos más de 40 mesas productivas, en las que el sector público se reúne periódicamente con productores, representantes de la industria y el comercio, e integrantes del sistema científico para definir prioridades concretas y resolver cuellos de botella”, destacó el ministro de Desarrollo Productivo, Gustavo Puccini.
EL BÚFALO, DEL CAMPO A LA GÓNDOLA
El siguiente paso para la actividad es transformar ese potencial productivo en una cadena capaz de generar escala y valor agregado.
En ese camino, Santa Fe lleva a Corrientes su experiencia en el desarrollo de la producción y, especialmente, en el fortalecimiento del circuito de faena y procesamiento en el norte provincial.
La disponibilidad de una estructura de faena regular resulta clave para que la producción de búfalos pueda convertirse en un negocio sostenible. También permite avanzar en trazabilidad, inocuidad y comercialización, conectando la producción de zonas húmedas con consumidores que buscan nuevos productos.
La carne bubalina aparece allí como una de las principales oportunidades. Se trata de un alimento magro, con bajo contenido de grasa intramuscular y colesterol y un importante aporte de hierro, características que permiten pensar en diferentes segmentos del mercado, desde carnicerías y cadenas minoristas hasta restaurantes y gastronomía especializada.
La cadena también suma valor desde la leche. Investigadores de la Universidad Nacional del Litoral y del Conicet trabajan sobre sus propiedades físico-químicas y posibilidades de procesamiento, mientras que empresas santafesinas desarrollan adaptaciones tecnológicas para el manejo, confinamiento y ordeñe.
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La apuesta, entonces, no se limita a producir más búfalos, sino a construir alrededor de ellos una cadena capaz de generar nuevos negocios.
CORRIENTES ABRE LA DISCUSIÓN
En ese contexto, el Primer Congreso Internacional Bubalino y la primera Expo de la Asociación Búfalos del Iberá 2026 se convierten en una vidriera para una actividad que busca ganar protagonismo. Del 8 al 10 de octubre, productores, técnicos, investigadores y especialistas de Argentina, Brasil, Venezuela y Colombia se reunirán en Ituzaingó bajo el lema “El búfalo, de Corrientes al mundo”.
Producción de carne y leche, genética, reproducción, sanidad, eficiencia, innovación y sustentabilidad serán algunos de los ejes del encuentro que comenzó hoy. Pero, detrás de la agenda técnica, aparece una discusión de mayor alcance: cómo aprovechar productivamente territorios que durante mucho tiempo fueron considerados de menor aptitud ganadera.
Para Santa Fe, ese desarrollo también representa una oportunidad de arraigo y generación de valor en las comunidades del interior.
“La Mesa de Búfalos es una muestra de ese esquema: un espacio de diálogo permanente en el que todos los actores de la cadena acuerdan pautas sanitarias, genéticas y comerciales para aprovechar productivamente las zonas bajas y los humedales, generar valor agregado, arraigo y rentabilidad en las comunidades locales”, sostuvo Puccini.
Con conocimiento científico que comienza a consolidarse, productores que amplían sus experiencias y una industria que busca nuevos canales de comercialización, el búfalo empieza a dejar de ser una producción de nicho.
Su capacidad para convertir ambientes difíciles en una oportunidad productiva puede ser, precisamente, la llave para que la Argentina encuentre en esta especie una nueva alternativa para diversificar su ganadería.
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