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“No le estamos prestando al suelo la atención que se merece”

En el marco del Congreso Internacional de Maíz, desde la firma MAXAN advirtieron sobre la necesidad urgente de recuperar la salud de los suelos de Argentina: "Venimos de un modelo altamente extractivo y hoy vemos señales claras de agotamiento".

infocampo

El suelo agrícola atraviesa un punto de inflexión. Durante décadas, los modelos de producción priorizaron los rendimientos de corto plazo apoyados en la química tradicional, dejando en segundo plano la vida microbiana y la fertilidad física del recurso más valioso del campo. 

En el marco del Congreso Internacional de Maíz desarrollado en Córdoba, se habló del agotamiento y erosión de los suelos, un tema que desde Infocampo abordó recientemente a través de un progama especial de Infocampo Studio.

La preocupación parte de entender que la tecnología de insumos no resuelve problemas, como la falta de respuesta a la fertilización y los bajos rendimientos, y que hay escasez de fósforo y pérdida de carbono en el suelo.

En ese sentido, Matías Bonetti, socio fundador de MAXAN, puso sobre la mesa un diagnóstico contundente: “No le estamos prestando al suelo la atención que se merece”. 

UNA MIRADA PROFUNDA SOBRE LOS SUELOS

Para Bonetti, la exigencia nutricional del maíz expone con mayor claridad la degradación biológica acumulada en los lotes.

“Venimos de un modelo altamente extractivo y hoy vemos señales claras de agotamiento en los suelos, y pretender resolverlo únicamente con dosis más altas de fertilizantes sintéticos no solo es ineficiente desde lo económico, sino inviable a largo plazo”, señaló durante la entrevista.

 

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Por eso, desde MAXAN sostienen que la clave para sostener los techos productivos radica en devolverle la vitalidad al ecosistema subterráneo.

Puntualmente, la propuesta de la firma apunta a complementar la nutrición convencional con biológicos capaces de reactivar la actividad microbiológica y optimizar el aprovechamiento de los nutrientes aplicados.

“El suelo no es un soporte inerte; es un ecosistema vivo. Si no recuperamos la materia orgánica y la actividad biológica, la eficiencia de uso de cada kilo de fertilizante que aplicamos cae drásticamente. El maíz es un cultivo noble pero muy demandante: responde de manera inmediata cuando se le devuelve balance al suelo”, repasó Bonetti. 

El especialista remarcó además que la adopción de estas tecnologías implica superar una barrera cultural en el productor: “El agricultor nota que las recetas de siempre ya no dan el mismo resultado. Sin embargo, pasar de una nutrición puramente química a un esquema integrado y regenerativo requiere acompañamiento técnico y evidencia en el lote. La sustentabilidad dejó de ser un concepto abstracto y hoy impacta directamente en el margen bruto del negocio”.

Asimismo, el mensaje de Bonetti al cierre del encuentro fue determinante, y tiene que ver con prestar atención al suelo y cuidar su biología no es un costo adicional. “Es la única garantía para asegurar la viabilidad de nuestros sistemas agrícolas a futuro”, completó.

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