El entore de las vaquillas a los 18 meses es una técnica disponible, “probada y validada para mejorar la eficiencia reproductiva”, explicó Daniel Sampedro, coordinador del Proyecto Ganadero del Centro Regional del INTA en Corrientes.
Así, dijo el especialista, se busca solucionar un problema fundamental en el manejo de rodeos de cría: “el bajo porcentaje de preñez del segundo servicio, que normalmente en la región no supera el 40 al 50%”. De acuerdo con los trabajos realizados en el INTA, esta técnica permite asegurar entre el 90 y el 95% de preñez.
En tal contexto, la alimentación es la llave para abrir los mejores resultados. Para el especialista, la receta debe tener estos ingredientes: “Buen peso al destete de las vaquillas de reposición y planificación de los recursos forrajeros: reserva otoñal del campo natural más suplementación invernal o la incorporación del raigrás”.
“Es indispensable –dijo Sampedro– seleccionar al destete vaquillas que pesen al menos 160 o180 kilogramos, tratándose de Hereford o Angus y Braford o Brangus, respectivamente. La fecha óptima del destete no debería superar los primeros días de marzo”.
De acuerdo con el técnico, luego del destete, las vaquillas deben pasar a un potrero con buena disponibilidad de forraje. “En marzo y abril, el pastizal tiene un buen crecimiento, lo cual permite una ganancia de peso de al menos 400 gramos por animal por día”, expresó. De ese modo, añadió, “a principio de mayo, cuando comienza a detenerse la producción del pastizal, las vaquillas ganaron 25 kilogramos”.
Siempre con el objetivo de que no se detenga la ganancia de peso, el técnico precisó que el segundo movimiento consiste en “pasar las vaquillas a un campo natural reservado en marzo y abril”. Con una acumulación de forraje de 2.500 kilogramos de materia seca por hectárea, la carga óptima invernal será de una vaquillona por hectárea.

