Mientras se espera por precipitaciones que traigan alivio, en el departamento Maipu ya se están viendo las consecuencias por la falta de agua. Ya hay más de un centenar de vacunos muertos en este año producto de la sequía: “Esto no me lo están contando, esto lo estoy viviendo en carne propia” dijo uno de los productores el productor Ángel Milán, a diario Norte.
Esta situación se repite en otros lugares del Departamento Maipú, donde además de la insuficiencia de pasturas los pozos de agua se agotan, llegando al caso de turnar a los animales para darles de beber: un día les toca a los vacunos, otro a los chivos, otro a yeguarizos y así, los colonos ya no encuentran forma de mantener vivos a sus animales.
El productor, que tiene alrededor de 700 hectáreas en la que su producción está basada en la ganadería, destacó que la agricultura también sufrió. “en la última campaña sembré algo de grano pero no coseché nada”, sentenció.
El problema comenzó en enero; “desde principio de años que se me comenzaron a morir las vacas, por la falta de pasturas principalmente”. Según señaló poseía alrededor de 400 cabezas de las cuales, “hasta el momento más 100 se me están muriendo; ya estoy perdiendo la cuenta”, dijo.
La mayoría de los animales muertos “eran vacas madres”. Es evidente el fuerte impacto que tiene la falta de precipitaciones en la zona; las pasturas son insuficientes y los animales, en su mayoría escuálidos, deben internarse en el monte por varios días para obtener algún verdeo; muchos de ellos no regresan por la falta de fuerzas y “caen en el monte; allí están durante 15 o 20 días y después mueren. No hay con que levantarlas; intenté con nutrientes pero parece que es peor, no responden al medicamento, igual mueren”.
“Si no llueve pronto no sé que puede llegar a pasar”, expresó con evidente signo de resignación, temiendo que las lluvias no lleguen a tiempo y pierda aún más su ganado.
Como bien lo explicaba, el principal factor es la falta de pasturas, por el déficit hídrico. A pesar de la inversión que hace, no le alcanza para mantener vivo a los animales; “estoy gastando mucha plata comprando alimento, pero no es suficiente”, insistió. En el recorrido, bastó unos pocos metros para poder apreciar un importante número de vacas muertas, e incluso a una agonizando. “Si quieren vamos al monte, ahí hay más. Esto no es cuento, yo lo estoy viviendo en carne propia”, señaló.

