La falta de lluvias en diversas zonas del país genera preocupación en los productores. Sin embargo, no se avisoran efectos muy negativos en la producción ganadera a escala nacional, de acuerdo con el coordinador nacional del programa ganadero del INTA, Daniel Rearte. Hasta el momento, las principales cuencas productoras de terneros, salvo algunas excepciones, están lejos de mostrar un nivel de catástrofe y se considera que no deberían registrarse grandes caídas en la zafra de terneros del próximo invierno.
“Esta sequía no tendría el mismo impacto que la de 2008/09”, diferenció el técnico, ya que por entonces el déficit de precipitaciones comenzó a registrarse entre octubre y diciembre, durante plena época de servicio de las vacas y con un rodeo que no ingresó al mismo con buen estado corporal. En cambio, “ahora se está dado en la región pampeana ya sobre el final del servicio, además las vacas ingresaron con muy buen estado, por lo que no habrían existido mayores problemas para quedar preñadas. Esto hace que no debería esperarse una caída importante en la parición del próximo invierno”, dijo Rearte.
En 2008, el impacto más importante de la sequía no se dio en la mortandad que de por sí fue elevada –estimada en 850 mil cabezas– sino en la falta de preñez de las vacas al servicio de la primavera de 2008, que provocaron una disminución cercana a los 3,8 millones de terneros en la parición de 2009. Esa merma, indicó Rearte, fue sentida un par de años después, cuando no se contaron con igual cantidad de novillos y vaquillonas para faena durante gran parte de 2011.
“A diferencia de 2008, este último servicio fue precedido de más de un año de buen clima y excelentes precios, lo que hizo que los productores tuviesen las condiciones necesarias para mejorar sus campos, implantar pasturas, verdeos, hacer sanidad en sus vacas y toros, etc. Es de esperar que con dichas condiciones, el comienzo del servicio haya sido bueno”, expresó el técnico.
Del relevamiento realizado por el INTA en la Cuenca del Salado, en septiembre previo al servicio, pudo constatarse un “excelente estado corporal de los vientres” y, “habiendo recibido toros en octubre o noviembre, la mayoría de las vacas se tienen que haber preñado”.
Tampoco habría que esperar grandes mortandades de hacienda como ocurrió en 2008 ya que estas se dan principalmente por falta de agua más que de pasto y en este momento dicha situación no es lo que pasa en todas las regiones que sufren la seca. La mortandad por desnutrición no ocurre generalmente en el verano sino más bien en el invierno, entre julio y septiembre, cuando las vacas paren en muy mal estado por no haberse recuperado. Es por eso que pasado este momento crítico es cuando más se deberá trabajar para que ello no ocurra.

