Los reguladores de Estados Unidos dieron el visto bueno para que los fabricantes de biocombustibles de Argentina accedan a un programa de crédito del país, abaratando las ventas de los exportadores de Sudamérica en el gigantesco mercado estadounidense, una medida que podría presionar los precios, según publicó la agencia Reuters.
La Agencia de Protección Ambiental (EPA) aseguró que aprobó una solicitud de la Cámara Argentina de Biocombustibles (Carbio) para un “Requerimiento Alternativo para el Monitoreo de Biomasa Renovable”.
Este proceso fija los requisitos para que los productores extranjeros accedan al programa estadounidense de Normas de Combustible Renovable, que incluyen el uso de los auditores de terceros para supervisar los procesos de fabricación y demostrar que la soja usada en su biocombustible es cultivada en campos que no fueron deforestados.
La luz verde efectivamente facilita a Argentina vender su gran producción de biocombustibles en Estados Unidos, lo que podría incentivar al sector en el país, que registró caídas en la demanda del mayor consumidor, la Unión Europea, debido a una prolongada disputa comercial.
En Estados Unidos, sin embargo, la medida podría presionar los precios “RINS” e intensificar la competencia debido a que el país bombea cantidades récord de combustibles renovables en medio de una creciente incertidumbre sobre el controvertido programa.
En tanto, la Junta Nacional de Biodiésel (NBB) advirtió que esto abrirá las “compuertas” a los fabricantes de biocombustibles de América del Sur con “muy poca supervisión o verificación” de que el combustible sea cultivado de acuerdo con las estrictas normas.
La aprobación se produce tres años después que Argentina aplicó para obtener créditos de combustibles alternativos “RIN”, usados por refinerías estadounidenses, importadores y otros para demostrar que están cumpliendo con los requisitos de mezcla de biocombustibles.

