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El INTA protege a las vicuñas de la extinción

Amparado en leyes nacionales de conservación, el organismo fomenta el aumento de su población y difunde prácticas de manejo mediante un criadero experimental en Jujuy.

infocampo

Sus fibras, suaves y muy finas, son codiciadas a escala internacional para la confección de prendas. Fueron esas exquisitas fibras las que pusieron a la vicuña en peligro de extinción y es el INTA quien, mediante un criadero experimental en Abra Pampa –Jujuy–, fomenta el aumento sensible de su población –de 6 a 1.300 animales– con técnicas de manejo y conservación.

Francisco Rigalt, técnico especialista en camélidos del INTA Catamarca, afirmó: “Hace 40 años que desde el organismo estudiamos a la especie, se trabaja para aumentar y conservar su población y difundimos técnicas que permitan una producción sustentable y legal de fibras y la disminución de la caza furtiva –que aún existe, a pesar de los controles–”.

El técnico destacó la importancia del aporte institucional y se refirió al aumento de la población en el criadero experimental: “Con gran esfuerzo y dedicación en las últimas décadas pasamos de tener 16 animales a 1.300”.

Se trata de un espacio de 400 hectáreas de extensión en el que los animales conservan su hábitat originario, se alimentan a base de especies forrajeras naturales y tienen un manejo mínimo. Para garantizar el bienestar animal y la consecuente disminución de la tasa de mortandad, los especialistas realizan monitoreo y ajuste permanente de las técnicas aplicadas.

“Los sistemas de producción, tanto en silvestría como en criadero –detalló Rigalt– son sustentables en materia económica, ambiental y cultural” y aseguró que es viable el aprovechamiento de la especie mediante su conservación.

En esta línea, Joaquín Müeller, coordinador del programa nacional de fibras animales del INTA, explicó que en los últimos años, el concepto de calidad evolucionó y “el consumidor ya no sólo valora el producto terminado sino que se preocupa por conceptos tales como el bienestar animal, el patrimonio cultural y el impacto ambiental”.

Por su parte, Raúl Orell –coordinador del sendero Valles áridos, quebrada y puna de INTA Expone Región NOA y jefe de la experimental de los Valles Calchaquíes– destacó la importancia de esta producción para los habitantes de la Puna: “Aquí se comercializan directamente las prendas  ya confeccionadas, lo que tiene un valor agregado inmejorable ya que además de tratarse de tejidos artesanales, provienen de un animal único en el mundo”.

En este sentido, Müeller avizoró un futuro optimista para el sector: “Hay una tendencia mundial a la revalorización de lo natural frente a lo sintético y artificial, por lo que podemos estimar un panorama positivo para la producción de fibras animales”.

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