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El INTI desarrolló pegamentos con sangre de frigoríficos

Se utilizan residuos de los animales, que suelen contaminar los efluentes. La base es una fórmula que usaban los aztecas. Se aplica para unir maderas.

El Instituto Nacional de Tecnología Industria (INTI) desarrolló pegamentos basados en sangre animal, con el objetivo de agregar valor a los residuos originados en los frigoríficos que son tirados, contaminando los efluentes. Su uso estará centrado en la industria maderera, y el horizonte no parece lejano, teniendo en cuenta que los primeros ensayos dieron todos resultados positivos.

El equipo de técnicos del centro de INTI-Caucho remarcó que la iniciativa no es nueva, de hecho ya los aztecas apelaban a una fórmula similar en construcciones, muchas de las cuales permanecen aún en pie. El grupo emprendió proyectos con otros adhesivos naturales, como la harina de soja o el sorgo. Ahora avanzaron con un pegamento a base de la sangre animal que descartan en los frigoríficos, el cual va a tener como fin adherir estructuras destinadas a la construcción en madera.

Su aplicación es en seco. “En el proceso se trabaja con harina en sangre. A la sangre fresca se la seca con spray, y al polvo después se lo formula en agua con otros aditivos que mejoran sus propiedades. Al adhesivo se lo debe usar dentro de los siete días, porque al ser natural después surgen microbios y va perdiendo propiedades de utilización”, explicó a Tiempo Argentino la técnica Daniela García, del Laboratorio de Adhesivos, donde trabaja junto a Alejandro Bacigalupe y Omar Ferré.

El adhesivo resultante es mezclado con aserrín y se lo coloca en una prensa con una temperatura suficiente como para evaporar el agua. Las máquinas pueden ser las mismas que las de la mezcla del pegamento sintético, lo que difiere es la materia prima.

Según publicó Tiempo Argentino, su formulación, destinada a aglomerados, laminados y construcciones en madera, se logra en planta y es en la industria maderera donde se le da valor, pero igualmente los frigoríficos podrían venderla como harina en sangre, evitando tirarla a efluentes. Actualmente un porcentaje de la sangre lo destinan a chacinados, y otro tanto se deriva a polvo en seco o harina proteica con la que se hace el alimento balanceado. 

Aun así la mayor parte se descarta, por eso también la búsqueda de los técnicos en darle otro uso. “A lo ecológico y funcional, en este caso también se les suma para los frigoríficos la parte económica, porque podrían venderlo como materia prima, un subproducto con la que luego se harían los adhesivos. Mientras tanto, ya tuvimos contacto con industrias madereras en la zona de Corrientes, nuestra idea es poder transmitirlo, con el objetivo final de la transferencia de industria”, destacó García.

Y añadió que “la idea es abrir el panorama para movernos fuera de la industria alimenticia”.

Como para graficar cuánto de sangre animal se mueve por día en un frigorífico, que podría ser reutilizada en pegamentos, Rubén Blanco, del frigorífico Mirasur, de la ciudad de Tandil, explicó: “De cada animal chico (380 kg vivo) se obtiene de 6/8lts y del animal grande (Novillo- Toro) de 15/18 lts. Teniendo en cuenta que faenamos 380/400 animales por semana es importante la cantidad de litros.” Y contó cómo es el proceso: la sangre va a la llamada “pileta de sangre”, al final del día vía bombas la transfieren al Digestor.

“Por lo tanto no se tira sangre al ef luente, es decir, no hacemos un aprovechamiento de ella. Nuestro digestor la cocina y luego se traslada al relleno sanitario como residuo solido.” Una complicación del método del adhesivo es que, al ser la fórmula un 60% a base de agua, es más costosa su realización masiva respecto a los adhesivos sintéticos, que utilizan solventes. Sin embargo, la diferencia de su origen natural respecto a los sintéticos le brinda una ventaja en materia de salud, según afirmaron los técnicos. Amparándose en su bajo costo y alto poder de adhesión, las resinas a base de urea-formaldehido (UF) son ampliamente usadas como pegamentos artificiales para aglomerados y laminados. 

“Pero tanto en su fabricación como en las tareas posteriores de aplicación, se libera formaldehido, una sustancia altamente tóxica que la Organización Mundial de la Salud declaró como agente cancerígeno”, explicaron los técnicos. En Europa y los Estados Unidos ya establecieron limitaciones a la hora de emplear adhesivos con formaldehido, por lo que, consideraron desde el INTI, el empleo de este desarrollo natural “facilitaría la exportación de productos”.

Además indicaron que en el ámbito nacional, si bien no existen las mismas restricciones, “los especialistas sostienen que sería recomendable volver a los usos ancestrales de pegamentos naturales y amigables con el ambiente”.

García aseguró que en estos momentos, habiendo constatado su eficiencia en madera de pino (más fina), lo están probando en madera de guatambú, más gruesa: “Los resultados hasta el momento fueron positivos.”Calidad Excelencia

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