Los precios de los combustibles que comercializan las compañías Esso y Shell aumentaron hasta 9,7 y 7,1 por ciento promedio, respectivamente, mientras que los consumidores ignoran aún si los valores que tienen que pagar exceden o no el tope permitido.
Según confirmaron a la agencia de noticias DyN, fuentes del sector y de acuerdo con un relevamiento realizado por la misma agencia, los incrementos rigen para las estaciones distribuidas por todo el país, que en el caso de Esso totalizan unas 500, 70 de las cuales son propias y el de de Shell son 50 sobre 500.
Con las estaciones de terceros, en ambos casos las empresas operan bajo la modalidad de “reventa”, es decir que les venden el combustible y son los estacioneros quienes establecen sus precios de acuerdo a su propio mercado, según consignaron voceros de las compañías.
La suba de precios se produjo un día después del incremento promedio de 7 por ciento practicado por YPF, en tanto que trascendió que Oil los habría aumentado 5 por ciento y que Petrobras estaba analizando esta tarde su situación.

