La provincia de Chaco es la más afectada en materia de sequía, y en todas sus producciones primarias. La apicultura no es una excepción: el impacto de la falta de lluvias se deja ver en la pérdida de material vivo en más del 70% de las colmenas existentes, trayendo el fracaso en la cosecha de miel de los último meses.
La incidencia directa de la falta de precipitaciones sobre la producción avícola tiene que ver con el retraso o la falta directa de floración en la región, lo que dificulta la alimentación con néctar de las abejas antes del invierno.
“La cosecha que suele realizarse durante los meses de marzo y abril, este año fracasó y lo poco de néctar que ingresó se dejó para alimento de las abejas ya que el azúcar, que sirve para alimentarlas en invierno, tiene un valor muy elevado”, explicó a Diario Norte Delmiro Avalos, presidente de la Asociación de Productores Apícolas del departamento chaqueño de Comandante Fernández.
Las pérdidas registradas comprenden el resultado de la cosecha y los cajones que quedaron improductivos por el decaimiento y emigración de las colmenas por falta de néctar, provocando el poco rendimiento de kilos por unidad, y perjudicado por el bajo precio de venta del producto, que no supera los 8,70 pesos.

