Comenzó la gira promocional (road show, en la jerga financiera) de la Ciudad de Buenos Aires por varias plazas relevantes como Londres, Boston, Los Ángeles y Nueva York. La idea es reunirse con inversores y bancos de inversión con el objetivo de conseguir financiamiento en dólares. Mauricio Macri tiene que repagar un vencimiento por u$s475 millones de un bono Tango a fines de marzo. Y la misión encabezada por el director de Crédito Público, Abel Fernández, es traerse el visto bueno de los inversores para comprar deuda de la Ciudad que permita repagar el vencimiento de marzo.
La Ciudad busca conseguir entre u$s300 millones y u$s500 millones en el corto plazo para sus necesidades de fondos frescos en dólares. El traspié del Gobierno con su emisión y canje de deuda a fin del año pasado (y el estado de los mercados en general) complicó el plan de Macri.
Si bien la Ciudad no ingresó nunca en default, ni siquiera en el fatídico 2002, y por ende tiene mucha mejor reputación que el Gobierno, las tasas que podrían pedirle los inversores no terminan de convencer al equipo económico de Macri.
Por eso trabajarán codo a codo con el consorcio de bancos seleccionado que colocará el título: HSBC, Merrill Lynch y JPMorgan. Quieren que el plazo del bono sea a cinco años. Claro que el tema urticante es la tasa de interés. Néstor Grindetti, el ministro de Hacienda porteño (que no viajó a este road show) ya avisó que convalidará tasa de dos dígitos.
Aún en la Ciudad no descartan nada. Dicen que dependiendo de cómo esté el mercado irán a tomar la decisión. “Está claro que queremos salir al mercado. Pero no descartamos ninguna alternativa. Este viaje es para ver cómo nos ve el mercado y qué opción podemos tomar”, indicó una altísima fuente de Hacienda porteña a Infobae.

