La producción de ciruelas atraviesa un ciclo complicado, registrando una caída de unos 50 millones de kilos anuales, una cifra que en 2011 llegaba a los 180 millones.
Esta merma, y el compromiso por cumplir con la demanda en el exterior, obliga a los exportadores a buscar ciruela fuera de la provincia de Mendoza, específicamente en Chile. En el país vecino, el rendimiento por hectárea multiplica por más de 10 a los 2 mil kilos de una finca mendocina, y hay una fuerte apuesta al futuro, con casi 10 mil hectáreas implantadas desde 2010.
La situación deja muchas dudas en cuanto a la estabilidad de las fuentes de trabajo. El sector ciruelero emplea a unos 700 trabajadores, y la actual pérdida de rentabilidad los pone en riesgo.
A la merma de la cosecha, se suma cómo competir con una industria chilena que tiene su puerto y costos comparativos menores. Además, el precio de la ciruela en Mendoza pasó de $ 0,60 a $ 1,30, según el calibre de la fruta, en el lapso de un año.
Pero las estimaciones indican que lo que llega a bolsillo del productor es menos de un 30%. La cotización internacional de la caja de 10 kilos no supera los U$S 22, por cuanto la rentabilidad de la cadena es dispar.

